Listado Titulaciones » Listado de Asignaturas » 2008 » Guía de Curso

COMENTARIO DE TEXTO - (Cod.000000)

Ver Todas Asignaturas

EJEMPLOS DE TEXTOS


Los textos que aparecen a continuación son ejemplos del tipo de textos que el alumno tendrá que comentar en la prueba presencial. Son también los tres textos de los que se hará un comentario en los espa-cios radiofónicos dedicados a este ejercicio. El alumno puede buscar las fechas de estas emisiones en la Tercera Parte de esta Guía.

Antonio Muñoz Molina, "Lecciones de ciencia" El País, 26-11-2000

Pensábamos, con grosero chovinismo, que la especie humana era la reina de la creación, o la cima de la evolución de la vida sobre la Tierra. La Biblia asegura que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y Darwin y sus discípulos, que ocupamos el pináculo en la pirámide evolutiva. La religión y la ciencia, tan divergentes en casi todo, se aliaban para atribuirnos la monarquía indisputada sobre el mundo, el derecho a regir tiránicamente a las especies inferiores. Las consecuencias de semejante idean no han podido ser más apocalípticas: el porvenir a corto plazo de la vida sobre la Tierra está en gravísimo peligro por culpa de la proliferación y del delirio arrogante de superioridad de los seres humanos.

Pues también era todo mentira: si ya resultaba humillante saber que nuestro patrimonio genético es idéntico al de los gorilas en un 97%, lo que definitivamente nos baja los humos y nos desaloja de un trono usurpado es el descubrimiento de que el número de genes necesario para constituir un hombre es sólo el doble de los que tiene un gusano.

Somos hermanos de los gorilas y primos de las lombrices y de las moscas del vinagre, y nuestra parentela más directa incluye a los caníbales que hace miles de años se cobijaban en las cuevas de Atapuerca y a los inuit que en la noche polar cazaban hasta hace nada leones marinos con arpones de hueso. Procedemos de una sola Eva que caminó erguida por África en la noche de los tiempos, y al corromper los mares con venenos químicos esta-mos profanando nuestra patria más antigua, y no hay idioma en el mundo que sea nuestra lengua materna, ni hombre o mujer que no sea hermano nuestro. Quien mata a un semejante es Caín, y el que muere siempre es Abel.

María Zambrano, El Mercurio, Santiago de Chile, 20 de octubre de 2002

Habiendo un hablar, ¿por qué el escribir? Pero lo inmediato, lo que brota de nuestra espontaneidad, es algo de lo que íntegramente nos hacemos res-ponsables, porque no brota de la totalidad íntegra de nuestra persona; es una reacción siempre urgente, apremiante. Hablamos porque algo nos apremia y el apremio llega de fuera, de una trampa en que las circunstancias pretenden cazarnos, y la palabra nos libra de ella. Por la palabra nos hacemos libres, libres del momento, de la circunstancia asediante e instantánea. Pero la palabra no nos recoge ni, por tanto, nos crea, y, por el contrario, el mucho uso de ella produce siempre una disgregación; vencemos por la palabra al momento y luego somos vencidos por él, por la sucesión de ellos que van lle-vándose nuestro ataque sin dejarnos responder.

Es una continua victoria que, al fin, se transmuta en derrota.

Y de esa derrota, derrota íntima, humana, no de un hombre particular, sino del ser humano, nace la exigencia de escribir. Se escribe para reconquis-tar la derrota sufrida siempre que hemos hablado largamente.

Y la victoria sólo puede darse allí donde ha sido sufrida la derrota, en las mismas palabras. Estas mismas palabras tendrán ahora, en el escribir, dis-tinta función; no estarán al servicio del momento opresor; ya no servirán para justificarnos ante el ataque de lo momentáneo, sino que, partiendo del centro de nuestro ser en recogimiento, irán a defendernos ante la totalidad de los momentos, ante la totalidad de las circunstancias, ante la vida íntegra.

Alfonso Armada ABC, 24 de agosto de 2003

Ellas son inocentes, claro, a fin de cuentas no eligen dónde pastar ni a qué multinacional rendir su teta ni en qué matadero doblar la cerviz. Mien-tras muchos compatriotas humanos sobreviven con menos de un dólar al día, las vacas que tienen carné de identidad europeo reciben un subsidio dia-rio de 2,5 dólares, y si es japonés de 7 dólares. ¿Cómo va a competir una vaca africana contra semejantes bufandas? "¿A qué estás dispuesto a renun-ciar?", es el mantra con que un amigo resuelto me suele poner contra las cuerdas cada vez que hablamos del estado de las cosas. Cada vez que los jefes de nuestra sacrosanta fortaleza Europa hablan de la inmigración ilegal se olvidan de poner en el otro platillo las cuentas de la Política Agraria Común. Mientras los países ricos dedicaron el año pasado 320 millones de dólares a subsidios agrarios, consignaron 50 millones de dólares para ayuda al desarrollo. La famosa globalización se quita la careta y exhibe la cara dura de un nuevo imperialismo que aniquila el mercado libre. Luego nos que-dan las ongs y la compasión para evacuar el sobrante de mala conciencia. Cuando Jacques como Chirac o Delors se calan la barretina para proclamar a pleno pulmón que no están dispuestos a sacrificar el hermoso campo fran-cés en el altar del libre comercio conviene recordar que esa política agraria común no está dirigida al pequeño campesino, ya que el 80 por ciento de los subsidios agrícolas de la Unión Europea va a las cuentas corrientes del 20 por ciento de las empresas agrícolas más poderosas volcadas en la produc-ción industrial. La misma máscara que emplea Busch para disfrazar los sub-sidios millonarios a sus grandes conglomerados agropecuarios, que así com-piten ventajosamente con el campo africano mientras hacen trizas sus mercados. Así convertirmos a nuestras vacas en cómplices de la extinción del Tercer Mundo. No sabía Walt Whitman qué razón tenía cuando escribió: "Bueyes que agitáis el yugo y la cadena o estáis inmóviles bajo la sombra de las hojas, ¿qué esperan vuestros ojos?"