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El pedagogo

No vamos a extendernos aquí sobre la pedagogía y la didáctica de Pestalozzi, pues ésta es la faceta más conocida y tratada de nuestro autor y, por otra parte, el lector encontrará fácilmente información sobre ella, incluso en Internet, donde, entre otras páginas Web, puede consultar las siguientes:

1) De Michel Soëtard:

www.ibe.unesco.org/International/Publications/Thinkers/Thinkers Pdf/pestalozzis.PDF

2) De Universidades latinoamericanas, con presentación enviada por Sandra Santamaría:

www.monografias.com/trabajos13/pesta/pesta.shtml#bi

3) De Georges Piaton:

www.cnep.org.mx/Informacion/teorica/educadores/pestalozzi.htm

La pedagogía de Pestalozzi se centra en la educación infantil y escolar y, desde 1811, él y sus colaboradores mencionan el sistema pestalozziano con el nombre de “educación elemental” ( Elementarbildung ). Consiste en hacer que el proceso de desarrollo humano (sensitivo, intelectual y moral) siga el curso evolutivo de la naturaleza del niño, sin adelantarse artificialmente al mismo. La educación es vista como una “ayuda” ( Handbietung, “dar la mano”) que se da al niño en este proceso para que se realice bien, y la actividad educativa y docente es vista como un “arte” (es decir, como una acción humana “artificial” que incide en el curso de la naturaleza). En el léxico pestalozziano, “arte” se opone a “naturaleza”; por lo mismo, para Rousseau, ese “arte” tenía un sentido negativo, mas para Pestalozzi –corrigiendo al ginebrino- lo tiene positivo.

La educadora primera y fundamental es la madre, que estimula los primeros aprendizajes del niño y, así, pone las bases firmes de toda su educación, que es, a la vez, física, sensitiva, lingüística, intelectual, afectiva, social, moral y religiosa. El hogar ha de ser la principal institución de educación humana.

Pestalozzi insiste en que en los hogares ha de reinar un clima de austeridad y de trabajo, a fin de que los niños se formen en este espíritu. Esto requiere que en el hogar se practiquen las virtudes humanas y que la madre no sea una madre “mundana”, sino fiel a su misión educadora; hay que satisfacer las necesidades fundamentales del niño, pero no tanto sus caprichos.

La principal educación es la educación afectiva, o educación de los sentimientos. El ser humano es un ser superior a causa de la “chispa divina” que hay en lo más íntimo de su ser, es decir, en su corazón.

La educación ha de ser armónica, no insistiendo en algún aspecto educativo más que en los otros (esto sería educación “unilateral”, que es defectuosa). El arte de la educación elemental consiste en conexionar todos los medios educativos con la acción educadora inicial de la madre, sin dejar lagunas en ello. La educación no es otra cosa que tomar la propia vida en verdad y con amor, y formar al ser humano para una vida real en todas sus situaciones. Para Pestalozzi, “en lo sagrado de la vida humana, la moralidad y el sentido de lo divino son un simple pero general resultado de vivir interiormente la verdad y el amor”.