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Edición 2008>> Noticia
ÁVILA - 1 de julio

Estudiantes reincidentes

Alumnos y alumnas llegan a los Cursos de Verano de Ávila cargados de expectativas


Alfonso está convencido de que su curso del año pasado fue el mejor de todo el verano

Mª Llanos y Alfonso vienen a Ávila por segunda vez. No se conocen, pero comparten experiencias: para cada uno de ellos su anterior curso de verano fue el mejor. Y eso que no tenían nada que ver. Ella estuvo hace dos años en uno de informática aplicada a la gestión medioambiental; él en uno sobre emociones positivas y salud. Los dos hicieron muchos y buenos amigos, se enamoraron de los paisajes abulenses y aprendieron más de lo que habían imaginado.
Mari Llanos también cree que el suyo fue el mejor

El recuerdo fue tan bueno, que ambos repiten experiencia, esta vez, más ajustada a sus curricula profesionales.

Alfonso Ciprián Pajuelo vive en Barcelona, donde compagina su trabajo como profesor particular de niños que sufren enfermedades de larga duración con su carrera de pedagogía. Está en quinto y esta semana conseguirá los dos créditos que le faltan para licenciarse.
 
Se ha matriculado en el curso Sexo: funciones y disfunciones sexuales porque tiene una parte dedicada a los efectos de los abusos sexuales en niños. "Los niños, seguramente, pasan más horas con nosotros que con sus propios padres, por eso los profesores necesitamos herramientas que nos permitan detectar las señales de alarma de que existe uno de estos problemas. Así podemos luego  derivar al niño afectado al especialista correspondiente", explica Alfonso.

Manejando emociones

Ha vuelto a matricularse porque en el curso del año pasado aprendió a "manejar las emociones, la ira, la tristeza, la ansiedad, sentimientos que todos tenemos y que si no sabemos cómo canalizar pueden acabar envenenando tus relaciones con tus alumnos o con las personas que te rodean", señala.
 
En cualquier caso, si recomienda los cursos de verano de la UNED no es únicamente como fuente de conocimiento. "Lo mejor de todo", recuerda, "eran aquellas sesiones prácticas en el césped, con los alumnos de los demás cursos mirándonos por la ventana y preguntándose qué hacía allí aquel grupo de retozones. Realmente éramos los más envidiados del campus de Ávila. Espero que este año se repita".
 
Informática de día, baile de noche

Si el de Alfonso fue el mejor curso de verano de 2007, el de Mª Llanos Pardo fue, sin duda, el mejor de 2006. "Cuando llegamos nadie conocía a nadie, pero después de horas y horas de aula, de horas y horas de viajes en bus y de horas y horas de baile en la noche abulense, todos éramos amigos".
 
Mª Llanos es profesora de dibujo y de comunicación audiovisual. Hace dos años vino por primera vez a un curso de verano en Ávila que, en realidad, no tenía mucho que ver con su profesión. Era de informática aplicada a las ciencias medioambientales. "Aprendí el programa pero luego no volví a tocarlo. Por eso este año elegí uno que sí me va a servir en mis clases, Conservación y restauración en el Espacio Europeo de Educación".
 
Pero, si se lo pasó tan bien en su primer curso de verano, hace dos años, ¿porqué no volvió el año pasado?. "Estaba preparando la matrícula cuando me surgió la oportunidad de irme de cooperante a Guatemala todo el verano, y eso hice. Afortunadamente este año hice el papeleo deprisa y pude venir".

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Las prisas se deben a la difícil combinación de tareas que ocupa los días esta profesora de Madrigueras, en Albacete, que da clase en Guadalajara, acude a los cursos de Doctorado y se prepara para defender su tesina. Sin desatender, además, a su novio. Todo ello a la vez.
 
Con tanto ajetreo intelectual no es extraño que los días de informática aplicada al medio ambiente, las rutas organizadas por los profesores por los pueblos de Ávila y las noches de risa y baile intramuros, le provocaran una adicción a los Cursos de Verano de la UNED. 
 
"Los recomiendo a todo el mundo, aunque quitaría alguna hora de teoría para hacerlos más prácticos y revisaría los hoteles, porque están algo descompensados,  unos son muy buenos y otros bastante deficientes", puntualiza.
 
Tanto el barcelonés como la albaceteña entran a su primera clase llenos de expectativas. Ambos reincidentes, ambos seguros de que su curso ha sido el mejor y que el de este año lo superará con creces. Veremos si al final de la semana tales expectativas se han cumplido. 
 
Aida Fernández Vázquez


   
   
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