Portada
Todas las portadas
Sin Distancia 2007

Galería de Fotos

FEDER
FEDER


Información General
A Coruña
Albacete
Alcalá la Real
Ávila
Ávila MEC
Barbastro
Baza
Campo de Gibraltar
Cangas de Onís
Cantabria
Ceuta
Dénia
El Barco de Ávila
Gijón
Guadalajara
Instituciones Penitenciarias
La Rioja
Les Illes Balears
Madrid
Mérida
Nador
Olvera
Plasencia
Pontevedra
Tenerife
Tortosa
Vila-Real
Viveiro
Edición 2008>> Noticia
ÁVILA - 3 de julio

La primera feminista de Europa, Christine de Pisan, llega a Ávila

La historia de la escritora medieval francesa se recoge en el curso 'Grandes personajes de la Edad Media'


Chistine de Pisan escribiendo

El profesor de la UNED Manuel Ladero trae hasta Ávila a Christine de Pisan. Viuda, con 25 años, tres hijos pequeños, una sobrina y su propia madre a su cargo, decide hacer algo a lo que ninguna mujer antes se había atrevido: ganarse la vida como escritora profesional. Era el París de 1399 y sus obras iban a combatir la imagen misógina de todo lo femenino que dominaba en los textos de la Edad Media. Su libro La ciudad de las damas hizo protagonistas de la historia a las mujeres, a quienes alentaba a participar activamente en la vida pública. Un libro que desató la polémica, que marcó un hito en el nacimiento del feminismo y que entró a formar parte de las bibliotecas de zarinas, reinas, cortesanas y de todas las mujeres cultas de su época. Sin embargo, en España su obra no se tradujo hasta 1995.
Alumnos del curso 'Grandes personajes de la Edad Media'. En primer plano, la directora, Paulina López Pita
Pisan presentando uno de sus libros ante Isabel de Baviera, reina de Francia

En las aulas de Ávila la historia de Christine de Pisan cautiva a las alumnas y alumnos del curso Grandes personajes de la Edad Media. El profesor Manuel Ladero cuenta la vida de la primera feminista de la Europa occidental, tan importante para el desarrollo de la conciencia de género como olvidada durante generaciones. De hecho, en España no existe más que una de sus obras traducida, La ciudad de las damas, y en una única edición que data de 1995. Este verano vamos a conocerla un poco mejor.
 
Christine de Pisan (Venecia,1364 – París,1430) es hija de Tomaso de Pisan, profesor en Bolonia, que le da una educación tan completa "como la de un hombre", incluyendo la retórica, un arte vetado a las mujeres puesto que servía para "actuar y tomar iniciativas" en sociedad, cosa que ellas no debían ni podían hacer.
 
A los cuatro años se va a París con su padre, que acaba de entrar al servicio  del rey Carlos V de Francia, en calidad de consejero y médico. La niña, muy espabilada, habla italiano, aprende francés y latín y despliega un educación exquisita que asombra en la corte.
 
Tomaso de Pisan muere cuando Christine tiene 15 años. Su matrimonio, concertado como todos los de la época,  con un notario del rey, le regala diez años de felicidad y tres hijos. Pero a los 25 años se queda viuda, con sus pequeños, su madre y una sobrina que mantener. 

El talento de una dama

Por una cadena de problemas legales, pierde la herencia de su padre y de su marido. Su situación es precaria. El rey, que tanto había confiado en su padre, también ha muerto, y su sucesor, Carlos VI, no tiene sus mismas inquietudes intelectuales, así que no encuentra en él el apoyo que necesita.
 
Sin ninguna expectativa económica, Christine se atreve a probar con la escritura. Ninguna mujer lo ha hecho antes, pero ella siempre había se había dedicado a la poesía en la intimidad y decide profesionalizarse. Ofrece a la realeza y la nobleza su talento y empieza a publicar obras de encargo: desde biografías  de personajes célebres -como la de Carlos V, encargada por sus hijos- a tratados de arte militar, de artillería y de estrategia.
 
No se le conocen amoríos tras su viudedad, pero sí muchos mecenas, a los que suele dedicar sus obras. La principal es la reina de Francia, Isabel de Baviera, otra mujer de fuerte carácter, y los duques de Borgoña. Casi toda la alta nobleza la protegió y su producción literaria le permitió vivir razonablemente bien y sostener a su familia.
 
La querella de las damas
 
En 1399, el París medieval vive inmerso en un debate que empezó dos siglos atrás con una sociedad dividida entre la generalizada visión misógina del mundo femenino y la de reducidos núcleos cultos que empiezan a vislumbrar un mundo donde hombres y mujeres pueden aspirar a una cierta igualdad.
 
En ese contexto, Christine, que vive de lo que escribe por encargo y lo que escribe para vender -en un mercado donde la imprenta aún no existe y hay que copiar a mano cada obra-, se atreve a publicar La epístola del dios Amor, que rebate la idea de que la mujer encarna todos los males de la humanidad. En Francia acaba de ver la luz la primera obra feminista. 
 
La polémica se enciende. Se publica con gran éxito Le roman de la rose (La novela de la rosa) uno de los escritos más profodundamente misóginos, más reaccionarios contra el papel de la mujer en la sociedad de todo el siglo XIV. Pisan reacciona publicando el libro La ciudad de las Damas en 1405: es la primera historia de las mujeres que se conoce.
 
La ciudad de las damas
 
La ciudad de las damas recoge biografías de mujeres. No es un género nuevo, puesto que hay numerosos escritores que lo hacen. Su mismo paisano italiano, Bocaccio, incluye historias de diosas y esposas o madres de héroes en sus libros, pero siempre como personajes secundarios.
 
La diferencia es que la Pisan las hace protagonistas de los acontecimientos históricos. Cuenta las biografías de mujeres famosas, reales o de leyenda, diosas o mortales, siempre dotadas de coherencia interna. A través de ellas va recreando la importancia de la mujer en la antigüedad y a lo largo de la historia.
 
Pero el libro va más allá: concebido como un manual de conducta para las mujeres que las alienta a adoptar normas de comportamiento activas, pretende que se conviertan en sujetos sociales con todos los derechos y asuman un papel visible y decisivo en la vida política, económica y social de la época.
 
Chrstine de Pisan quiere a las mujeres interesadas en la 'res' pública, cultas, iguales a los hombres y participando en los acontecimientos públicos y privados cotidianos. 
 
La reacción no se hizo esperar. La condena de su obra fue muy dura y amplios sectores de la población se sumaron a la polémica. La iglesia y los estamentos más conservadores condenaron sin paliativos sus tesis y sólo porque era una persona muy cercana al rey Carlos VI y protegida de la reina Isabel de Baviera pudo seguir escribiendo. Su principal valedor intelectual, el que más apasionadamente la defendía, fue el profesor de la escuela nominalista de La Sorbona, Jean Gersom.
 
La defensa de una dama
 
La ciudad de las damas tuvo una gran acogida entre las mujeres cultas de su época. Las zarinas de Rusia, la reina de España, Isabel la Católica, y todas las mujeres cultas de la época incorporaron traducciones de este libro a sus bibliotecas personales. 
 
En aquellas páginas se esbozaron las líneas maestras del feminismo y aunque ningún investigador se atreve a asegurar que quienes poseían una copia las leyeran, los actos de esas grandes mujeres sugieren que sí lo hicieron.
 
La fama de la obra preservó a la autora de los ataques de sus contrincantes ideológicos. Su venta la permitió vivir confortablemente y hacia 1415 prácticamente había dejado de escribir. Decidió entonces retirarse al convento donde había profesado una de sus hijas.
 
Pero la historia de aquella Francia convulsa, inmersa en la Guerra de los 100 años, le reclamaba unas líneas. La razón: Christine de Pisan era coetánea de otra francesa insigne, Juana de Arco.
 
En 1429 aparece su última obra, una elegía a la que tras ser aclamada como heroína y capitana de las tropas francesas, esperaba prisionera en una mazmorra que se cumplieran la sentencia que la condenaba a ser quemada en la hoguera. Un último alarde de osadía de esta autora valiente.

Una vez fallecida, la obra de Christine de Pisan vivió unos años de gloria para perder luego su influencia. No la recuperaría hasta el siglo XX, cuando el movimiento feminista la rescató. En castellano sólo hay dos traducciones de su obra La ciudad de las damas, ambas editadas en 1995.


Cada año, un  viaje en el tiempo
 
El curso 'Grandes personajes de la Edad Media', tiene 47 alumnos y alumnas.Todo un récord si tenemos en cuenta que el Departamento de Historia Medieval lleva programando uno desde que se instauraron los Cursos de Verano en la UNED, hace ya 19 años. 

"En esta convocatoria hemos intentado recoger los hombres, mujeres, filósofos, políticos, emperadores, conquistadores, literatos y grandes personajes de la época por orden cronológico", explica la directora, Paulina López Pita.

A través de sus biografías, los estudiantes pueden recomponer la vida medieval y sus hechos más relevantes. "Cada profesor tiene su personaje, digamos, favorito, así que la selección no fue difícil. La elección de Christine de Pisan por parte de Manuel Ladero nos enseñará la aventura de una mujer que lucho y venció en un mundo reservados hasta entonces a los hombres".
 
Pita espera que este año el grado de satisfacción de los alumnos y losprofesores participantes sea igual de alto que en convocatorias anteriores "y creo que así será por la pasión y la calidad de las numerosas intervenciones que tenemos en clase".

Aida Fernández Vázquez



   
   
  NOTICIAS RELACIONADAS
   
  Guadalajara - El festival medieval de Hita
  Guadalajara - Antonio Herrera Casado nos aproxima a la figura de Martín Vázquez de Arce: El Doncel de Sigüenza
   

© UNED Centro de Servicios Informáticos - 1995/2010