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Edición 2008>> Noticia
ÁVILA - 7 de julio

'Ya no somos tan ricos, comportémonos racionalmente'

Marín Quemada aconseja ajustes ante una crisis que durará, al menos, cinco trimestres


Marín Quemada, consejero del Banco de España, explica sus medidas contra la crisis

"No hay crisis que 100 años dure, pero cuando se habla de cinco trimestres es que nadie ve un final cierto. Si se exceden los dos o tres trimestres, es que no se ve la salida de túnel con nitidez", así de rotundo es José María Marín Quemada, catedrático de Economía de la UNED y consejero del Banco de España, que participó en el curso Políticas de ajuste frente a la crisis económica.
Los periodistas, atentos a la crisis
Velarde, Gonzalo y Montoro durante la rueda de prensa

Marín Quemada no duda en calificar la crisis de "adversa, profunda, extensa, demoledora". "Ya no somos tan ricos. Hemos de comportarnos racionalmente en el consumo ajustándonos a un estilo de vida donde la energía es más cara, la hipoteca más cara, donde crece el desempleo y la demanda sufre un bajonazo".
 
Aunque no le gustan las predicciones, este catedrático confía en que "para el 2010 veamos que lo peor ha pasado" y está seguro de que "hemos de aprender a vivir desarrollando sistemas de crecimiento con precios de la energía muy altos"·
 
Medidas para recuperar el bienestar
 
Marín Quemada apuesta por cuatro medidas que permitirían superar la crisis y avanzar hacia la recuperación del bienestar económico. Recuerda que, en su día, España afrontó ya situaciones duras, como la reconversión industrial o la liberalización de servicios, que tuvo costes sociales importantes, pero que dieron lugar a una época de bonanza económica.
 
Entre las medidas, destaca:
- la moderación del gasto público
- la flexibilización del mercado de trabajo, "que a corto plazo puede tener un alto coste, pero a la larga tiene una alta rentabilidad"
- el diseño de una política fiscal imaginativa, "sabiendo que, por ejemplo, rebajar el impuesto de sociedades no responde a planteamientos ideológicos, sino que los libros apuestan por ello y la realidad confirma sus ventajas" 
- continuar con la liberalización de mercados, que pueden estabilizar la escalada de costes de la energía, las telecomunicaciones, o hacer que los precios agrícolas no suban en origen".
 
En cuanto a las posibilidades de acción del ciudadano, incide en un comportamiento racional del consumo y la moderación salarial, "es tiempo de solidaridad, habrá mucho paro y muchos asalariados no tendrán acceso a la prestación por desempleo. Hemos de racionalizar el gasto".
 
La crisis y la energía
 
Respecto a la incidencia de la energía en la crisis, recuerda que "todos queremos apretar el interruptor u obtener luz inmediatamente y barata. Pero nuestro sistema energético aún depende en un 70% de los fósiles y si hoy el barril de petróleo está a 140 ó 145 euros, no descarto que llegue a los 200 euros".
 
Las energías biocombustible, solar o eólica las observa como alternativas  no viables a corto plazo, "ojalá superen los problemas técnicos y sean capaces de abastecernos, pero eso no será mañana".
 
La interconexión con Francia, a través del cable subpirenaico tampoco será la solución "puesto que su función básicamente no es al abastecimiento, sino cubrir la necesidad histórica de acabar con el aislamiento energético que sufría la Península Ibérica".
 
Tampoco vaticina como próximo el cambio hacia una política de aumento de energía nuclear. "Incluso si ciudadanos, Gobiernos y municipios constataran la seguridad en la gestión de residuos nucleares y optaran por aumentar la producción de este tipo de energía, serían necesarios entre 10 y 12 años para empezar a abastecer a la población. Justo el tiempo que se tarda en construir una central".

Por último, y ante este panorama ciertamente poco halagüeño, recuerda que únicamente estamos hablando de nuestro país y de nuestros vecinos, "es fácil comprobar que tampoco estamos tan mal, sólo hay que volver la vista a los 2.000 millones de personas que no tienen acceso a la electricidad. Ni cara, ni barata".

Aida Fernández Vázquez


Una crisis que levanta pasiones
 
Crisis, etimológicamente, significa cambio. Lo que tenemos en nuestro país es un desplome, un caos. La peor de todas las que he vivido desde los años 40. Ni la del petróleo, ni la de la burbuja tecnológica. Y es la peor, porque aún con muchos profesores, con muchos sectores avisando, nadie se ha preparado para afrontarla. Se han hecho oídos sordos a lo que se nos avecinaba y España no está preparada para administrar esta hecatombe”.
 
La pasión desborda el discurso del profesor Juan Velarde. Maestro de economistas y augur del devenir económico de este país, muestra su enfado por la falta de reacción del Gobierno ante una situación que él mismo y muchos otros teóricos llevaban “tres, casi cuatro años” alertando.
 
Con la sala de prensa copada por todos los medios informativos, Velarde se muestra indignado ante “gestos vacíos como prescindir de la corbata para reducir el consumo energético o polemizar sobre la eutanasia o salir en la prensa internacional abrazados a futbolistas”. Tanto, que no duda en citar a “Carlitos Marx, que tanto quería a los trabajadores, diría de esto que es el nuevo opio del pueblo, argumentos vacíos con que se trata de convencer a la gente de que aquí no pasa nada. Una autentica frivolidad”.
 
Cristóbal Montoro, situado al otro lado de Leopoldo Gonzalo, director del curso sobre “Políticas de ajuste frente a la crisis económica”, no se quedaba atrás. “La mayoría de los grupos parlamentarios hemos logrado que el Presidente de Gobierno comparezca ante la Cámara y de una explicación, porque hasta ahora se había limitado a hablar ante públicos dóciles y sin derecho a réplica”.
 
Este profesor de Economía y eurodiputado tuvo que enfrentarse en su día, como Ministro, a la crisis de la burbuja tecnológica. Era el año 2.000 “y la gente casi no se enteró porque tomamos medidas lógicas e inmediatas. Por ejemplo moderar el gasto público reduciendo su crecimiento al 2,4 %. Lo mismo que proponemos para este año, mientras el Gobierno plantea un 9%. Esa medida, entre otras, nos permitió acabar el ejercicio con 500.000 puestos de trabajo creados anualmente”.
 
Estos días, Montoro recorre la geografía de España explicando la propuesta del PP para administrar la crisis “hay que repartir equitativamente el coste, la factura,  entre todos los grandes sectores de la economía,  y mi aportación en este sentido es que se sepa que se puede afrontar esta situación, que hay mecanismos para impedir que se hagan realidad anuncios, como el que acaba de plantear el presidente de la CEOE que acaba de decir que, de seguir así, vamos a acabar el año con la destrucción de 1.200.000 puestos de trabajo”.
 
Bajada de impuestos, moderación del gasto público, flexibilidad laboral, contención salarial y un pacto de crecimiento entre todos los grupos políticos son algunas de las “recetas” señaladas por los dos profesores para “administrar la crisis”. Velarde, además, destacó el papel de los medios de comunicación en la difusión de la situación de crisis, guante recogido por el gran número de periodistas que se despidieron de la sala de prensa de la UNED en los cursos de Verano de Ávila.
 
 



   
   
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