Portada
Todas las portadas
Sin Distancia 2007

Galería de Fotos

FEDER
FEDER


Información General
A Coruña
Albacete
Alcalá la Real
Ávila
Ávila MEC
Barbastro
Baza
Campo de Gibraltar
Cangas de Onís
Cantabria
Ceuta
Dénia
El Barco de Ávila
Gijón
Guadalajara
Instituciones Penitenciarias
La Rioja
Les Illes Balears
Madrid
Mérida
Nador
Olvera
Plasencia
Pontevedra
Tenerife
Tortosa
Vila-Real
Viveiro
Edición 2008>> Noticia
GUADALAJARA - 7 de julio

...Al rico bizcocho borracho... ¡y son de Guadalajara!

El nombre de los bizcochos borrachos va asociado a Guadalajara

El origen del bizcocho borracho se pierde en la historia de los obradores alcarreños, no obstante, su crónica se remonta a mediados del siglo XIX, cuando el 'borracho' y Guadalajara se asocian a partir de la difusión por toda la geografía nacional propiciada por los Cadetes y profesores de la Academia de Ingenieros del Ejército.


Fachada actual de la Central de Santa Clara

Un lugar destacado en la historia de la pastelería en Guadalajara, y en especial en la del bizcocho borracho, lo ocupa la familia Hernando: varias generaciones dedicadas a la elaboración del bizcocho borracho que se inicia en 1880  cuando Antonio Hernando Guajardo se instala en Guadalajara, procedente de Alhama de Aragón, comenzando a regentar una taberna en la Calle Mayor, en su parte baja. "Por aquel entonces, ya era conocida  la familia como los Guajardos", señala Luis Hernando, uno de sus biznietos que en la actualidad, junto con sus tres hermanos (Rubén, Jezabel y Virginia), regentan el obrador situado en el Polígono del Henares, así como las dos tiendas de Santa Clara (La Central) y La Flor y Nata.

Con el tiempo, don Antonio haría amistad con un pastelero que tenía su negocio a poco menos de 20 metros de su taberna. "Se apellidaba Suárez", comenta Luis Hernando, "y alrededor de 1900 le cedió su negocio de pastelería".

Una vez asentado en el negocio llegará a tener dos pastelerías que con el tiempo pasar"n a pertenecer a dos de sus hijos: Virgilio se quedaría con la Central de Santa Clara y María con La Flor y Nata.

En el obrador de Santa Clara, "mi abuelo Virgilio", continúa Luis Hernando, "empezó a elaborar los bizcochos borrachos…. Y parece ser que al casarse con mi abuela Fermina, originaria de Sigüenza, comenzó también la venta de los bizcochos borrachos allí, en la cantina de la estación".

Con el tiempo, Virgilio se quedaría con el negocio al casarse su hermana María, llevando a cabo  una fase de expansión. Abrió más establecimientos en la ciudad; dos de sus cuatro hijos, Virgilio y Luis, continuarían con el negocio pastelero, aunque con el tiempo se separarían quedándose Luis –su padre- con la Central de Santa Clara y La Flor y Nata.

En 1964 hicieron la última reforma en el Obrador de Santa Clara para trasladarse en 1994 al actual obrador del Polígono del Henares. En la actualidad, además de las dos mencionadas pastelerías de Santa Clara y La Flor y Nata cuentan con dos más en Azuqueca de Henares.

El carácter familiar y artesanal de la empresa se extiende a  los 45 trabajadores de la empresa. Señala Luis que "uno de ellos me ha visto nacer, lleva con nosotros 46 años y es el que me ha enseñado la profesión de pastelero, es de los que cuece y bate a mano, puede decirse que sólo hay tres personas que saben hacerlo…, el ser pastelero es un arte" de ahí que sea muy difícil encontrar a un pastelero, por lo que se  enorgullece de "ser el mayor fabricante de bizcochos borrachos de Guadalajara en todo el mundo". En la actualidad elaboran 125.000 docenas de bizcochos borrachos al año, diariamente dos furgones-frigoríficos se desplazan a Madrid.

Varios son los obradores en Guadalajara que elaboran los bizcochos borrachos, pero ninguno sabe igual. Al preguntar a Luis por los ingredientes señala: "harina, huevo, azúcar, miel mezclada con el almíbar y... (hace una pausa) Cada pastelero tenemos nuestra receta y es un secreto, por nada del mundo se la desvelamos a otro". De ahí que tengan registrada la marca, no el producto. "Si tuviéramos registrado el producto todo el mundo sabría nuestra receta".

"Ferrán Adría, nos ha definido como químicos y tiene toda la razón. Todos los días estamos investigando, buscando sabores, texturas..."

Pilar Herranz Cortijo


   
   
  NOTICIAS RELACIONADAS
   
  Guadalajara - El tenorio mendocino
  Guadalajara - Cruzar el charco por amor al arte
  Guadalajara - Damas Mendoza, constructoras de la ciudad aristocrática
  Guadalajara - Su peso en miel
  Guadalajara - Wad-al-Hayara
   
  Fotos
   

© UNED Centro de Servicios Informáticos - 1995/2010