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Edición 2008>> Noticia
MÉRIDA - 7 de julio

'Nunca hubo tantos avances sociopolíticos en América Latina como con las nuevas izquierdas'

Julio de Peñaranda, director del curso 'Después de Castro... Las nuevas izquierdas en América Latina'


Julio de Peñaranda dirige el curso Después de Castro...

El subdirector del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED, ha dicho que nunca se dieron unos avances sociopolíticos en América Latina tan importantes como los que se producen con los regímenes de las nuevas izquierdas de países como Brasil, Argentina, Chile o Venezuela. Pero todavía queda mucho más campo para seguir avanzando porque el retraso sociopolítico y económico es todavía muy grande.

Siendo ministro de Defensa Suárez Pertierra, hace diez años se creó el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado, en colaboración con la UNED y con el objetivo de realizar estudios sobre la paz, la seguridad y la defensa en América Latina. La investigación, la enseñanza y la organización de congresos y seminarios sobre la defensa y la paz son sus principales actividades. Su actual subdirector es Julio de Peñaranda, director del curso Después de Castro... Las nuevas izquierdas en América Latina.
 
¿Cuál es el objetivo del curso?

Estudiar un proceso que no se ha dado nunca en la historia y es muy singular. Podemos afirmar que existe en todos estos países de las nuevas izquierdas una clara decisión de afrontar los problemas sociales y una clara ambición por disponer de una autonomía de decisión y acción. Todos han demostrado que necesitan y aprecian su independencia; y como es notorio rechazan todo tipo de intervensionismo exterior, incluso de sus vecinos. Se sienten orgullosos de las iniciativas que reciben el apoyo de sus vecinos y, pensamos quienes estudiamos el fenómeno, que se sienten capaces, por primera vez, de alcanzar unos objetivos nacionales y esperados.
 
¿Qué países podemos considerar como de nueva izquierda?

En realidad todos; Argentina tiene un gobierno de izquierdas, con un nacionalismo propio; Chile, en cambio, es una izquierda moderada y es el que más progresa, no quiere ser líder pero cualquiera que quiera serlo tendrá que contar con él, es la locomotora más importante. Brasil siempre ha querido tener un papel preponderante y ahora lo está ejerciendo; Paraguay sabemos poco, pero es una novedad; Uruguay tiene un gobierno de personas que fueron radicales de izquierda y, si pasamos a Venezuela, es conocida su pretensión de imponerse a las demás, y la posibilidad ahí de un roce entre Lula y Chávez, que son dos personajes de mucho peso.
América central es una zona tranquila, democratizada y que tendrá un porvenir favorable.
 
¿Castro ha dejado su huella?

El único que dice seguir esa huella es Chávez, pero sigue la suya personal. El estilo castrista, pensamos en el Instituto, está pasado, son sistemas ideológicos muy de finales del siglo XX y eso va a evolucionar y lo veremos pronto. Son cosas que ya están, parece, pasadas.
 
¿Qué problemas tratan de resolver estas nuevas izquierdas principalmente?

Los propios problemas sociopolíticos de sus países y con una clarísima autonomía de decisión. Las iniciativas son muy diferentes dentro de una misma ideología, incluso discrepantes y en cualquier parte de América Latina, tanto en el Cono Sur como las discrepancias que siempre hubo entre Chile y Argentina que se han arreglado de una forma singular. Sí entrevemos que puede haber alguna disparidad entre los presidentes de Brasil y Venezuela, dos personajes de un gran carisma y con ideas de ejecución no similares.
 
¿Son viables estos regímenes teniendo en cuenta la posición del norte?

La posición del norte ha pasado a desentenderse del sur, aquello de "América para los americanos" desapareció ya, y ese desinterés es deseado, quieren que el Gran Hermano del norte les deje libertad de acción. En los años que llevamos de siglo XXI se han producido unos avances que no eran conocidos en Latinoamérica pero, por muy grandes que sean, hay mucho campo todavía para seguir avanzando porque, desgraciadamente, el retraso sociopolítico y económico es todavía muy grande. ¿Llegarán a entenderse? Será difícil, pero será posible, y es de esperar que de ahí surjan frutos muy importantes para su futuro.
 
Ángel Briz


   

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