El término gótico fue utilizado por primera vez en 1550 por el gran historiador del arte italiano Giorgio Vasari: con él quería adjetivar el "oscuro" arte de la Edad Media frente al glorioso pasado de la Antigüedad clásica. Según esta definición, el arte gótico era sinónimo de bárbaro y estaba cargado de connotaciones peyorativas. La imagen de la Edad Media como un tiempo de torpeza y de incultura y el menosprecio de su arte se mantienen hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando el movimiento romántico descubre, con asombrosa admiración, la arrolladora fuerza y originalidad del Gótico, sobre todo de manos del joven Goethe. Se sueña a partir de este momento con un renacimiento del arte medieval, llenándose de contenido nuevamente al término gótico, que empieza a distinguirse y separarse claramente del románico. El entusiasmo romántico y el movimiento historicista llevan a cabo amplias restauraciones de edificios medievales, llegando a instituir el estiloneogótico, arquitectura realizada a imitación de la gótica medieval.
La constante investigación moderna sobre este período ha circunscrito su tiempo y su contenido y ha delimitado etapas de evolución dentro del propio estilo. Simultáneamente, ha puesto de manifiesto su enorme complejidad y diversidad y la dificultad de tratar de ajustarlo a un esquema temporal o territorial muy estricto. Teniendo en cuenta estos matices, actualmente entendemos como gótico un amplio período artístico del mundo occidental que, según los países y las regiones de Europa, se desarrolla en momentos cronológicos diversos pero que, de forma general, podemos establecer desde mediados del siglo XII hasta comienzos del XVI, ofreciendo en su dilatada expansión diferencias profundas en los diferentes territorios.
Por otra parte, conviviendo con este arte cristiano y europeo todavía se mantuvo viva –durante estos largos siglos del gótico- la estética islámica que dentro del territorio hispano fue capaz de crear un arte propio de enorme riqueza y originalidad, el hispanomusulmán y el mudéjar.
La catedral es el edificio simbólico de esta Baja Edad Media, y es gracias al empeño por construir catedrales como se codifica el estilo, concretamente en la región de Îlle-de-France (Francia), y como se produce la difusión del mismo por toda Europa. Su construcción va a representar el empeño de toda la colectividad: es el símbolo de la confianza de la ciudad en su capacidad, sus recursos, su riqueza y su prestigio. Es el elemento de referencia espiritual y física en el que el arte materializa no sólo la religiosidad o la piedad de su sociedad sino que también sirve de espacio ciudadano utilizado para la concentración, el encuentro e incluso el mercado, así como para la liberación de las tensiones de la sociedad a través de la celebración religiosa.
La catedral se convierte por excelencia en el espacio del templo gótico, donde se plasma de manera genial y asombrosa el presentimiento que el hombre de la época alcanza del mundo sobrenatural; reflejo asimismo de una nueva concepción del arte y, con ello, también una forma diferente de entender el mundo a como lo había hecho el hombre románico. La nueva arquitectura pretende acercar a los fieles, de una manera vivencial y casi palpable, los valores religiosos y simbólicos de la época. Para lograr esta materialización espiritual se hizo preciso el desarrollo de una novedosa técnica constructiva, en la que elementos como el arco apuntado -u ojival- o la bóveda de ojivas son empleados de forma sistemática -por lo que durante un tiempo este estilo fue conocido también como ojival- permitiendo una profunda metamorfosis del espacio interior –con respecto a las arquitecturas cristinas precedentes, sobre todo la románica-, acentuada por la nueva ordenación de los apoyos exentos o adosados al muro y también por el aligeramiento de su estructura, que queda modelada y se hace visible de forma original gracias a la luz coloreada de las vidrieras.
La catedral se va a llenar de luz, este es el elemento que conforma realmente el nuevo espacio gótico. Será una luz física, no figurada en pinturas y mosaicos, luz general y difusa, no concentrada en puntos y dirigida como si de focos se tratase, a la vez que es una luz transfigurada y coloreada mediante el juego de las vidrieras, que trasforma el espacio en irreal y simbólico. La luz está entendida como la sublimación de la divinidad. La simbología domina a los artistas de la época: la Escuela de Chartres considera la luz como el elemento más noble de los fenómenos naturales, el menos material, la aproximación más cercana a la forma pura. El arquitecto gótico organiza una estructura que le permite, mediante una sabia utilización de la técnica, emplear la luz, una luz que desmaterializa los elementos del edificio consiguiendo sensaciones de elevación e ingravidez.
En medio de la ciudad la catedral va a destacar sobre el resto de sus edificios por su monumentalidad y grandeza, caracterizando los núcleos urbanos medievales. Los volúmenes van a quedar escondidos en juegos infinitos de arbotantes, pináculos, haces de columnas y arcos apuntados. Las fachadas principales se van a disponer, siguiendo la tradición de la arquitectura normanda, mediante grandes portadas flanqueadas por torres esquinales.
Una vez que el modelo francés se difunde y se implanta por toda Europa, el estilo se personalizó en cada territorio y todavía gozó de enorme ímpetu y gran capacidad de transformación. Las formas puramente arquitectónicas se complicaron y se enriquecieron con fines propiamente decorativos; en cada territorio este gótico más ornamental tuvo su peculiar forma de expresarse dando lugar a movimientos como el flamígero, el perpendicular, el isabelino o el manuelino. Esta diversidad va a ser una de las notas dominantes y se acentuará más a medida que el estilo se perpetúa hacia el siglo XVI. Al mismo tiempo esta fructífera fase final se va a ver enriquecida por la diversidad que impone una pujante arquitectura civil que cubre las ciudades de flamantes edificios representativos de los distintos poderes –religioso, nobiliario, regio o municipal-, y desde el punto de vista del historiador del arte por una riqueza documental que nos suministra una rica información sobre personalidades, procesos, encargos, etc., una realidad histórica sobre la practica artística desconocida en las fases anteriores de la Edad Media.
Y fue esta diversidad la que permitió valiosas oquedades que abrieron decididos caminos hacia el renacimiento, esta vez desde los supuestos de la renovación pictórica que realizan los artistas del Trecento italiano y los pintores de los Países Bajos en el siglo XV.
Partiendo de este planteamiento inicial, la asignatura de “Historia del arte en la Baja Edad Media”, dirigida a los alumnos que cursan esta materia y a aquel lector interesado en sus contenidos, ha sido dividida en diferentes temas con la pretensión de lograr a través de su estudio un primer acercamiento a la misma. Cada uno de ellos presenta un mapa conceptual, una introducción y diferentes epígrafes en los que se desarrollan los aspectos esenciales de cada tema, finalizando con una breve bibliografía comentada.
El primero de estos temas, dedicado al arte de la Edad Media anterior al periodo Gótico, pretende servir de preámbulo a la materia propia de esta asignatura y está especialmente dirigido a aquellos alumnos que no hayan cursado “Historia del Arte en la Antigua Edad Media”; en él encontraran una breve síntesis sobre los diferentes estilos que precedieron o que acompañaron al estilo románico que, más ampliamente analizado, es considerado como el primer estilo europeo de la Edad Media.
El segundo tema ofrece una visión de conjunto del gótico. Se abordan los cambios histórico-sociales producidos en la baja Edad Media, las conexiones entre el arte y la espiritualidad del momento y cómo esto se concreta en la catedral gótica y en la ciudad medieval.
El tema tercero examina el origen de la arquitectura gótica en Francia, su desarrollo y etapas, así como su difusión por toda Europa en el siglo XIII, el tiempo de las grandes catedrales; y atiende a las peculiaridades de cada territorio.
El cuarto tema tiene por objeto el estudio la evolución de esa arquitectura gótica a lo largo de los siglos XIV y XV, ahondando en la personalidad de cada territorio y remarcando la importancia de una arquitectura civil que poco a poco desplaza en importancia a la religiosa.
El desarrollo de la escultura gótica se analiza en el tema quinto. Desde sus orígenes en las grandes catedrales francesas hasta el clasicismo y la originalidad del gótico en Italia, preludio del renacimiento.
El tema sexto está centrado en el especial desarrollo de las artes del color –pintura, miniatura y vidriera- durante este periodo gótico. Destacando de forma significativa la importancia de la vidriera, elemento que se analiza desde un punto de vista técnico, iconográfico y simbólico. En el recorrido por la pintura y la miniatura se subrayar la formación de los nuevos modelos franceses y su difusión por Europa.
La renovación pictórica que realizan los artistas del Trecento italiano y su especial importancia por la ruptura que supone con la práctica anterior se aborda en el tema séptimo, donde se analizan las novedades que aporta cada artista y las diferencias que existen entre las distintas escuelas.
El tema octavo está dedicado igualmente al examen de la práctica pictórica, en este caso en el resto del territorio europeo, ahondando en las particularidades del gótico internacional que en muchos lugares llegará hasta mediados del siglo XV y en el desarrollo de la denominada pintura flamenca y su nuevo sistema de representación.
El tema noveno así como el décimo están dedicados a esa otra estética que desde el principio de la Edad Media convive con la cristiana: el arte Islámico, y en concreto a las manifestaciones propias que este arte articula en el los territorios hispanos, el arte hispanomusulmán –en el tema noveno-, con manifestaciones almorávides, almohades y nazaríes; para finalizar con el mudéjar –en el tema décimo-, esa corriente artística de inspiración musulmana propia de la España medieval cristiana entre los siglos XI y XVI.
El objetivo primordial del Equipo Docente de esta asignatura es facilitar el estudio y aprendizaje de un período artístico complejo y fecundo, permitiendo una aproximación –que no pretende ser exhaustiva- a sus preocupaciones artísticas, sus obras y sus artistas, así como a sus innovaciones y sus inmovilismos.