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11 de julio 2013

La crisis del euro
Origenes y soluciones


Propuesto por el Vicerrectorado de Centros Asociados y la Asociación de Ex Diputados y Ex Senadores, se desarrolló en el escenario de la sede de Escuelas Pías de UNED Madrid el curso “La crisis del euro: orígenes y soluciones”. El curso examinó las causas de la crisis, prestando especial atención a los problemas de diseño de la eurozona, la gestión posterior a su lanzamiento y las medidas adoptadas una vez que se manifestara. Los años transcurridos han mostrado que la Unión Económica y Monetaria (UEM) no puede seguir adelante en su forma actual. Para sobrevivir, necesita una unión bancaria, una unión fiscal y un verdadero gobierno económico. Pero esos avances suponen y requieren una unión política hacía la que lentamente se avanza con demasiadas dudas y recelos.

Presentado por su director, el profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración de la UNED, José Ignacio Torreblanca Payá, como “una mirada con rigor y de largo recorrido, desde los orígenes de la crisis, abordando el punto de vista técnico-económico y político”, y por su codirector, el ex Diputado, Jerónimo Nieto González, precisando la triple visión del análisis a abordar, desde el prisma académico, el político y el de sus gestores institucionales de la Eurozona, dió comienzo el curso, que no pudo contar en su inauguración con la presencia de las autoridades académicas de la UNED por coincidir con la toma de posesión de Alejandro Tiana Ferrer como nuevo Rector, con la ponencia que, bajo el título “La unión económica y monetaria: los problemas de diseño”, abordó el profesor Emilio Ontiveros, Catedrático de Economía de Empresa en la Universidad Autónoma de Madrid y Presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

El profesor Ontiveros inició su exposición recordando que nos encontrábamos en el “sexto aniversario de la crisis más severa que ha sufrido la humanidad”, excepción hecha de la Gran Depresión del 29. Cuando en el verano de 2007 afloraron los riesgos en los Estados Unidos de América (USA) en su mercado hipotecario, estos riesgos financieros se concentran en unos instrumentos que en su seno llevaban hipotecas de alto riesgo, las conocidas como subprime, que provocan inmediatamente la desconfianza de los mercados mayoristas dando paso al estrangulamiento de las economías, siendo precisamente las de la Eurozona, a pesar del origen del problema en USA, las primeras afectadas, constatándose la realidad de que ya las crisis no se circunscriben a lo local, son auténticamente globales.

El balance de daños, a fecha de hoy, para el profesor Ontiveros, nos ofrece el saldo de comprobar cómo es la Eurozona la que más sufre las consecuencias de esta crisis de origen americano. Los daños se dan en la triple vertiente de la economía real, la financiera y las instituciones.


Mientras se constata como USA ha saneado sus problemas, con un crecimiento de la economía un índice de paro que no supera el 7,5 %, no sucede así en la Eurozona, con una economía en recesión y un paro del 13 %, que incluso se duplica en algunos Estados miembros. La “tasa de natalidad empresarial”, también presenta un saldo negativo, y mueren más empresas de las que nacen, produciéndose una situación de asfixia del tejido empresarial por falta de demanda y por falta de crédito.

El escenario en que pueden financiarse las empresas de la Eurozona queda restringido a la banca comercial, a diferencia de lo que sucede en USA, en donde las empresas disponen de mecanismos más diversificados. Las diferencias en la forma de abordar la crisis a uno y otro lado del Atlántico presentan diferencias ya en sus orígenes, donde durante el primer año de la crisis USA atajó sus efectos, paradójicamente recurriendo incluso a la nacionalización temporal de bancos o importantes empresas del sector seguros, reforzando la zona dólar, mientras que en Europa la crisis en los mercados de deuda pública, que cuestionaban la viabilidad del euro, han puesto en riesgo de ruptura a toda la Eurozona.

La paradoja, que señala el profesor Ontiveros, es que mientras USA, a pesar de tener más deuda pública que la Eurozona, así como un déficit superior, “los tipos de interés no han cotizado la desconfianza, evitando las presiones especulativas.” La mera posibilidad de que el Banco Central Europeo pudiera actuar como la Reserva Federal USA, o el Banco de Inglaterra, o el Banco de Japón, forzó la bajada de los tipos de interés, por lo que “los mercados de bonos han estado cotizando la indecisión y torpeza de las autoridades europeas.” La situación, en la actualidad, todavía lo es de vulnerabilidad, “pero los gobiernos se resisten a pedir ayuda y solicitar la compra de bonos”.

De hecho, este año, España ha tenido que asignar más de 38 mil millones de euros para pagar intereses de la deuda pública, “que mantiene todavía una diferencia de más de 3 puntos porcentuales sobre el bono alemán”. Los bancos españoles tampoco han podido acudir a financiarse regularmente en el mercado, ya que su cotización estaba muy por debajo de su valor contable.” La unión Europea ha facilitado una línea de crédito para permitir esa financiación bancaria con un monto de 100 mil millones de euros, a un interés del 0,5 %, del que las autoridades españolas ya han utilizado 42 mil millones.

Asistimos, en palabras del profesor Ontiveros, en la Eurozona a “una interacción perversa entre deuda pública y salud bancaria que se realimentan mutuamente”. En España las familias tienen una deuda equivalente al 135 % de su renta disponible y las empresas una deuda acumulada que representa el 200 % del PIB. “Romper este círculo es una condición básica para salvar la crisis”. Mientras, otra consecuencia de la crisis es la desafección de las instituciones europeas por parte de los ciudadanos.

Tampoco las políticas de reducción de gastos e inversión, en países de la Eurozona en riesgo, han servido de tranquilidad en los mercados de bonos que advierten que “sin crecimiento tampoco se pueden pagar las deudas”. De hecho comprobamos como los países que más ajustes presupuestarios han realizado son los que menos crecen. Tampoco los que más austeridad han aplicado son los que más han reducido el déficit de la deuda pública. Y así, Grecia, Portugal, Italia o España “no han obtenido una compensación a sus políticas de austeridad. El balance de resultados es decepcionante: más paro, más déficit, elevación del tipo de interés en los mercados de bonos,…”

Para el profesor Ontiveros, “hay que distribuir en el tiempo las decisiones de austeridad”, acompañando las decisiones de restricción presupuestaria con estímulos al crecimiento. Porque, “la superviviencia de Europa descansda en el cambio de políticas económicas. En la crisis de la Eurozona han tenido más relevancia las políticas erróneas que los pecados originales de la Unión monetaria”, un diseño de la moneda única y del Banco Central que se realizaron sobre un diseño político más que económico.

Concluyó el profesor Ontiveros afirmando que la Unión Bancaria y Fiscal, “son requisitos imprescindibles, porque la deuda pública no puede ser un problema individual de cada país, sino del conjunto de Europa.” Urge, por tanto, “adoptar medidas de estímulo con cargo a iniciativas europeas que lancen un claro mensaje tranquilizador a los mercados internacionales.”

El Curso se completó con otras actividades, entre las que se realizó una visita a las delegaciones de las instituciones europeas en Madrid, concretamente a la del Parlamento y a la de la Comisión Europea, para conocer más en detalle su funcionamiento y operativa.

Isabel Quiñones
comunicacion@adm.uned.es