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Madrid, 8 de noviembre de 2016




“El impacto del terrorismo en Europa Occidental”, una realidad que nos afecta a todos




Centenar y medio de estudiantes asisten a la primera de las dos jornadas sobre “El impacto del terrorismo en Europa Occidental” celebradas en la UNED. Algunos se sientan en el salón de actos del edificio de Humanidades. Otros, los más, lo siguen en directo desde distintos puntos de España y de Europa y también desde Estados Unidos y México. En el acto de presentación, a la izquierda del rector, Alejandro Tiana, se sienta la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, María Mar Blanco; a su derecha, la decana de la Facultad de Geografía e Historia, María Jesús Peréx; en los extremos, el director del departamento de Historia Contemporánea, Hipólito de la Torre, y el director de las Jornadas, el catedrático Juan Avilés.


Imagen de la mesa

Alejandro Tiana



Durante el acto de inauguración Mª del Mar Blanco recordó que en España hay más de 1.400 víctimas de actos terroristas reconocidas e indemnizadas y que se han detenido más de 650 personas relacionadas con el yihadismo desde los atentados de Atocha del 11-M de 2004. “Todos hemos vivido el terrorismo”, señaló el rector, “unos evidentemente más que otros, pero todos conservamos alguna experiencia personal que nos conmueve. Como universitarios estamos obligados a dar un paso más allá, hemos de analizar la realidad con sus características, sus orígenes y consecuencias. Y tras la investigación y reflexión sobre los datos obtenidos, estamos obligados a trasmitir lo aprendido. Estas jornadas muestran el compromiso científico, académico y personal en cuestiones que afectan no sólo a esta facultad y a la comunidad universitaria, sino a toda la sociedad actual y a la que nos siga en el futuro”.


El departamento de Historia Contemporánea de la UNED, en colaboración con la Fundación Víctimas del Terrorismo, se ha encargado de organizar las dos jornadas – el pasado 4 de noviembre y el próximo 2 de diciembre-. Profesores e investigadores analizan los últimos 50 años de terrorismo desde los más variados puntos de vista y sus consecuencias sociopolíticas. El director de las Jornadas, el catedrático Juan Avilés nos explica el planteamiento y las conclusiones del primer encuentro.



- Analizar 50 años de la historia reciente de Europa, en cualquier ámbito, supone mirar desde un pasado compuesto por naciones individuales hacia una sociedad globalizada. ¿Ha cambiado mucho desde el terrorismo ligado a territorios e ideologías de finales del siglo XX hasta el terrorismo supranacional que vivimos hoy día?


- Efectivamente el terrorismo que surgió en Europa hace medio siglo, representado por grupos nacionalistas como ETA en Euskadi o el IRA en Irlanda del Norte, revolucionarios como las Brigadas Rojas en Italia o la Fracción del Ejército Rojo en Alemania, o los neofascistas que cometieron salvajes atentados en Italia, fue un fenómeno de raíces europeas e incluso específicamente nacionales. Hubo contactos e influencias mutuas, hubo el ejemplo de los movimientos revolucionarios de otras partes del mundo, como el cubano, el argelino o el vietnamita, hubo cierta colaboración con organizaciones terroristas palestinas, pero fundamentalmente cada grupo terrorista actuaba en su propio marco nacional. Paralelamente, la cooperación antiterrorista internacional era limitada, por ejemplo hubo que esperar a mediados de los años ochenta para que el gobierno francés se decidiera a actuar para que su territorio no fuera una base segura para ETA.

Juan Avilés

En cambio, ahora nos encontramos con un terrorismo global que no conoce fronteras, el terrorismo yihadista, que pretende imponer su visión integrista y retrógrada del Islam a todos los musulmanes del mundo, que difunde su mensaje a través de Internet, lo que le permite hallar nuevos reclutas en cualquier lugar del mundo, y comete sus atentados indiscriminados por todo el mundo, desde Estados Unidos a Indonesia, pasando por Europa, los países árabes o Paquistán. Y paralelamente la comunidad internacional, que ya en 1995 votó en la Asamblea General de Naciones Unidas una resolución que condenaba todo tipo de terrorismo, cualesquiera que fuese su pretendida justificación, está colaborando eficazmente para combatir esta lacra global. En particular hay que destacar la estrecha colaboración antiterrorista entre España, Marruecos y Francia, a la que recientemente se ha unido Bélgica, y que contribuye mucho a nuestra seguridad. Aunque, desafortunadamente, no siempre es posible prevenir un atentado.


- ¿Y ha cambiado la forma de estudiarlo?


- El principal cambio es que desde principios de nuestro siglo se han multiplicado enormemente los estudios sobre terrorismo, a la par que esta amenaza alcanzaba un relieve internacional que nunca antes había tenido. Disponemos de muchos estudios excelentes, aunque en estas jornadas, que cuentan con la colaboración de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, queremos hacer un llamamiento a que los estudiosos evitemos tres posibles errores. El primero es confundir el necesario análisis de las circunstancias sociales que favorecen la aparición del terrorismo con una justificación, aunque sea parcial e involuntaria, del mismo; el segundo, convertir a los terrorista en los protagonistas de nuestros estudios, contribuyendo así involuntariamente a darles mayor relieve; y el tercero es el de no dar suficiente relieve a las víctimas, lo que se traduce en que la imagen del terrorismo resulte demasiado aséptica. El terrorismo consiste en hacer daño para generar terror.


- ¿Existen rasgos aparentemente compartidos entre el terrorismo del siglo XX en Europa y el actual yihadismo del Daesh?


- Como recordaba la resolución de Naciones Unidas de 1995 todos los terrorismos son igualmente condenables, cualesquiera que sean las causas sociales, políticas o religiosas por las que pretenda justificarse. El terrorismo se basa siempre en un discurso del odio, como destaca Martín Alonso en su ponencia de hoy, un discurso en el que se invoca la fe en la Religión, la Nación o la Revolución para justificar el asesinato a traición. En ese sentido Al Qaeda o Daesh no difieren de ETA o Brigadas Rojas. Todo terrorismo, además, busca el eco mediático para amplificar el miedo que causa su violencia y para lograr nuevos adeptos, con la diferencia de que hoy en día Internet facilita muchísimo la propagada terrorista. Por último quisiera destacar que ninguna organización ha conseguido nunca sus objetivos por medios puramente terroristas. Fracasaron ETA, el IRA y las Brigadas Rojas y fracasarán Al Qaeda y Daesh. El problema es que su capacidad de matar y el eco mediático de sus atentados dan a los terroristas la falsa sensación de haberse convertido en actores políticos relevantes. Parafraseando a Descartes, se podría decir que la lógica terrorista se reduce a un Mato, luego existo.


- Las estrategias de lucha antiterrorista seguidas en la vieja Europa ¿son aptas para el combate del yihadismo o han de adoptarse otras completamente distintas?


- Evidentemente el carácter global de la amenaza terrorista exige un grado de cooperación internacional muy superior al que se daba cuando las bandas terroristas actuaban a un nivel básicamente nacional. Y las nuevas tecnologías representan desafíos nuevos: hace veinte años nadie se preocupaba de escudriñar los mensajes terroristas ocultos en las profundidades de la dark web. Pero los métodos de investigación tampoco han cambiado sustancialmente. Creo, por ejemplo, que la preparación adquirida por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en España durante la prolongada y dolorosa lucha contra ETA ha contribuido mucho al considerable éxito que en los últimos diez años han tenido en la lucha contra el yihadismo.

Canal.UNED: Inauguración del Seminario

- A lo largo de este último medio siglo, ¿han aprendido los Estados y las sociedades a “cuidar” a las víctimas tras un devastador atentado terrorista?


- Sin duda hemos progresado mucho respecto a la situación de abandono en que se encontraban muchas víctimas hace treinta o cuarenta años, no sólo en España sino en otros países, pero hay que seguir avanzando. La solidaridad con quien sufre es un elemento clave del tejido moral en que se fundamenta la democracia y la consideración hacia las víctimas evita caer en perniciosos relativismos. No es lo mismo decir que una organización terrorista lucha contra el Estado, así en abstracto, que recordar cómo asesina o hiere a traición a personas que tienen un rostro y una biografía, una familia y un entorno social. Como historiador mi mayor deseo es que estas jornadas sirven como estímulo a un enfoque historiográfico que ponga énfasis en las víctimas y evite contribuir a dar, involuntariamente, relieve a los asesinos.


Canal.UNED: Serie Jornadas: El impacto del Terrorismo en Europa occidental

COMUNICACIÓN UNED: Galería de imágenes


El impacto del terrorismo en Europa Occidental (08/11/2016)


Aida Fernández Vázquez

Fotografías: José Rodríguez Rodríguez

Edición web: Elena Lobato Toledano

Comunicación UNED