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HISTORIA DEL ARTE DE LA ALTA Y LA PLENA EDAD MEDIA

Curso 2017/2018 Subject code67021112

HISTORIA DEL ARTE DE LA ALTA Y LA PLENA EDAD MEDIA

SUBJECT NAME
HISTORIA DEL ARTE DE LA ALTA Y LA PLENA EDAD MEDIA
CODE
67021112
SESSION
2017/2018
DEPARTMENT
HISTORIA DEL ARTE
DEGREE IN WHICH IT IS OFFERED
GRADO EN HISTORIA DEL ARTE
COURSE
PRIMER CURSO
SEMESTRE  1
OBLIGATORIAS
ECTS
6
HOURS
150.0
LANGUAGES AVAILALBLE
CASTELLANO

PRESENTACIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN

Esta asignatura abarca un amplio periodo de la Historia del Arte formado por casi diez siglos. A lo largo de ese tiempo tienen lugar manifestaciones artísticas de gran riqueza, producidas por distintos pueblos y culturas. A pesar de ello, sobre esta época reposan algunas ideas preconcebidas que han conducido a entenderla como una era decadente donde la cultura y la civilización habrían caído en el olvido. El propio apelativo de “Edad Media” procede de su concepción como un momento de tránsito entre la Antigüedad y la Edad Moderna, como si 1000 años de historia pudieran carecer de aspectos reseñables. La falsa idea de una Edad Media oscura se hace extensiva al concepto de arte medieval, considerado en ocasiones como una manifestación primitiva y tosca, llevada a cabo por artesanos ignorantes y despojados del buen hacer de los antiguos maestros. Son muchos, sin embargo, los estudios que ponen en valor el arte de este periodo interpretándolo desde sus parámetros históricos y socioculturales, y no desde los cánones fijados en el Renacimiento.

Es cierto que el inicio de esta etapa está marcado por la caída del Imperio Romano de Occidente (476) y por la expansión del cristianismo, y que en muchas regiones de Europa se asiste a un importante retroceso técnico y cultural que afecta al arte, al tiempo que se despueblan las ciudades y las letras acaban recluidas en manos de unos pocos clérigos. Sin embargo, la administración, las instituciones y hasta las infraestructuras romanas se mantienen por muchos siglos. Hay que recordar, además, que en la Alta Edad Media el mayor florecimiento cultural se produce en las civilizaciones islámica y bizantina. Por ello, la idea de una Edad Media oscura procede tanto de la incomprensión de esta época como de una perspectiva eurocéntrica que toma en consideración únicamente las manifestaciones cristianas occidentales.

El arte altomedieval no representa tanto el declinar de las formas tardías del arte romano como el nacimiento de nuevas formas. La plástica artística se ve profundamente transformada debido al cambio que experimentan la función de la obra de arte y sus mensajes. En este sentido, podemos hablar de una auténtica revolución estética. Las figuras planas y desproporcionadas que encontramos en muchas pinturas y relieves de este tiempo no responden a la falta de pericia técnica de sus artífices, sino a una voluntad artística: la de representar valores espirituales (religiosos) por medio de las formas. Fue esta tendencia la que llevó, en ocasiones, a la pérdida de destreza imitativa de los artistas, que cultivaron en mayor medida sus cualidades para el color y la capacidad de comunicar conceptos por medio de representaciones desnaturalizadas.

Se conoce como Alta Edad Media al periodo comprendido entre la caída del Imperio Romano de Occidente y el año 1000. Mientras la Europa cristiana está fraccionada en pequeños reinos sometidos a poderes locales y a la hegemonía eclesiástica, las culturas islámica y cristiana oriental (bizantina) desarrollan grandes civilizaciones de vocación imperial, donde el dominio económico y militar viene acompañado de un gran esplendor artístico que dejará una huella profunda. A partir del año 1000 y hasta el 1200 podemos hablar de la Plena Edad Media, la época de despertar cultural en la cristiandad occidental, cuando asistimos a una unificación artística sin precedentes que nos sitúa en la antesala del arte gótico.

En esta asignatura iniciamos el estudio del arte medieval dos siglos antes de la caída del Imperio Romano, ya que el primer arte cristiano determina la evolución artística posterior y se inicia con anterioridad al Edicto de Milán (313). Este momento supone un verdadero punto de inflexión que marca el paso de la fase inicial de clandestinidad y experimentación artística a la madurez de las primeras basílicas. A partir del siglo IV la iconografía cristiana alcanza un fuerte desarrollo en los mosaicos y pinturas de las basílicas, en los relieves de los sarcófagos y en las artes suntuarias.

Entre los siglos VI y VIII asistimos a la primera fase del arte bizantino en el Imperio Romano de Oriente, siendo en tiempos del emperador Justiniano cuando se produce el mayor apogeo artístico. Se realizan entonces obras clave como Santa Sofía de Constantinopla y asistimos a una gran renovación en las artes plásticas, con aportaciones en los campos del mosaico, la ilustración de manuscritos y la eboraria.

El arte bizantino conoce, además, otros momentos de auge, pues fue capaz de desarrollar su original estilo hasta el siglo XV. Por ello, hemos extendido su estudio hasta los albores de la modernidad, a pesar de rebasar los límites de la Plena Edad Media, tratando de ofrecer una visión de conjunto y la posibilidad de estudiar la fase bajomedieval de Bizancio, que no se incluye en ninguna otra asignatura del Grado dentro del actual plan de estudios. A partir del siglo IX surgen nuevas tipologías arquitectónicas en la cristiandad oriental, mientras en las artes figurativas asistimos al “renacimiento macedónico”, que estuvo marcado por el final de la Crisis Iconoclasta. Dentro de la última etapa destaca, por un lado, el ciclo iconográfico de San Salvador de Chora y, por otro, la difusión del estilo bizantino fuera de sus fronteras, especialmente en la Península Itálica, los Balcanes y Rusia.

El surgimiento del Islam hacia el año 622 constituye uno de los fenómenos de mayor relevancia para el desarrollo de la cultura y el arte medieval. Esta nueva religión monoteísta adoptada inicialmente por el pueblo árabe se expandirá con rapidez alcanzando los confines de Occidente y de Oriente Medio en menos de un siglo. La hegemonía política, militar y económica de los distintos estados musulmanes se acompaña de un insólito florecimiento de las artes, las letras y las ciencias, favoreciendo el contacto con los saberes olvidados de la Antigüedad en Europa. En el campo arquitectónico vemos surgir nuevos edificios y tipologías, destacando la mezquita. El arte islámico oriental es estudiado desde su origen hasta el siglo XI, con especial atención a las construcciones más destacadas de las dinastías omeya, abbasí y fatimí. El urbanismo, la arquitectura religiosa y palaciega experimentan una acusada evolución a partir de las soluciones romanas, mientras las artes figurativas son protagonistas de una nueva estética y sensibilidad. También el arte andalusí es analizado hasta el siglo XI, dividiéndose en tres grandes periodos: el emiral, el califal y los reinos de Taifas. La prosperidad artística se manifiesta tanto en la arquitectura religiosa, palaciega y militar, como en la decoración arquitectónica y las artes suntuarias, cuya originalidad ejercerá cierta influencia en el arte cristiano de su época.

Se conoce como arte de los reinos bárbaros al desarrollado en Europa entre los siglos VI y VIII sobre la herencia cultural del desaparecido Imperio Romano de Occidente. Encontramos distintas corrientes artísticas con una matriz común, tanto en la Italia ostrogoda y lombarda, como en la Galia merovingia y la Hispania visigoda. Estas manifestaciones muestran también ciertas influencias bizantinas pero aportan algunas novedades en arquitectura y en las artes del metal. Entre los siglos VI y X el arte irlandés se manifiesta con especial entidad, registrándose un periodo de fertilidad en la ilustración de manuscritos y en la creación de las cruces irlandesas.

El arte occidental desarrollado entre los siglo IX y X se conoce como prerrománico, si bien ofrece algo más que los antecedentes del estilo que dominará la Europa plenomedieval. En el ámbito centroeuropeo se desarrollan sucesivamente el arte carolingio y el otoniano, marcados por la intención de Carlomagno de renovar la cultura y el arte imperial romano bajo el nuevo signo del cristianismo. La arquitectura y las artes figurativas, especialmente la ilustración de manuscritos, serán promovidas desde la corte logrando una rica producción. En el mundo hispánico asistimos, por un lado, al arte de la monarquía asturiana y, por otro, a un estilo singular conocido como “mozárabe”. El arte asturiano enlaza con el visigodo pero desarrolla edificios en piedra de gran envergadura, así como destacadas piezas suntuarias. El arte mozárabe, por su parte, ofrece algunas de las creaciones artísticas más originales y variadas del momento, tanto en arquitectura monástica como en la ilustración de manuscritos. Se elaboran entonces los beatos, unos códices ilustrados que constituyen verdaderos tesoros artísticos por la renovación figurativa e iconográfica que llevan acabo.

El siglo XI representa un punto de inflexión en la historia occidental, dando inicio a una etapa de esplendor caracterizada por la unidad política y cultural en los reinos cristianos europeos. El arte románico fue su lenguaje común, enmarcándose en el proyecto de Reforma Gregoriana promovido por el papado. La orden monástica de Cluny contribuye a introducir la Reforma con la difusión del románico por Europa y la organización de las rutas de peregrinación. La implantación de este nuevo estilo entre los siglos XI y XIII lleva a la construcción masiva de iglesias abovedadas en piedra que incorporan imágenes esculpidas y pintadas en sus muros. La imagen románica es un poderoso instrumento de instrucción cristiana que sirve tanto para adoctrinar en los principios de la religión como para imponer unas pautas morales y de comportamiento a la sociedad. El románico surge en el sur de Francia y en torno al Camino de Santiago, encontrándose actualmente los conjuntos monumentales más destacados en Francia, España, Italia, Inglaterra y Alemania, donde se desarrollaron estilos regionales. A lo largo del siglo XII se propaga, además, una nueva orden monástica donde el monje Bernardo de Claraval tendrá un papel destacado. Se trata de la reforma cisterciense, que propone una interpretación más rigurosa de la regla benedictina y cambia las pautas del arte románico promoviendo la desornamentación y la pureza arquitectónica. Este arte cisterciense adelanta algunas de las soluciones arquitectónicas del arte gótico.

Los 13 temas en los que se distribuyen los contenidos de la asignatura son una síntesis de la Historia del Arte medieval hasta el año 1200 aproximadamente. Al tratarse de un periodo tan vasto y rico en manifestaciones artísticas, ha sido necesario priorizar contenidos y renunciar al estudio de un número considerable de obras, áreas geográficas y hasta estilos. Por otro lado, es necesario estudiar por separado manifestaciones artísticas que se producen en el mismo momento. Por ello conviene recordar que los reinos cristianos occidentales, los estados islámicos y el Imperio Bizantino fueron contemporáneos entre sí, y que compartieron fronteras permeables al intercambio de conocimientos, objetos (libros, obras de arte…) y personas (peregrinos, sabios, constructores y artistas). También se analizará por separado la arquitectura, la escultura y la pintura, incluso cuando pertenecen a un mismo edificio, lo que exige al/la estudiante un esfuerzo de ubicación en el espacio y en el tiempo de las obras estudiadas. Por otro lado, nos centraremos en el arte europeo occidental y en el Próximo Oriente, conscientes de que se produjeron manifestaciones artísticas de importancia también en el África subsahariana, en el centro-este de Asia y en América. Sin embargo, hemos tratado de atenernos a las exigencias del actual plan de estudios, razón por la que el arte románico se ve desarrollado en mayor medida que los demás estilos, debido al alto número de obras conservadas y a su importancia para el estudio de las manifestaciones artísticas posteriores.

 

CONTEXTUALIZACIÓN

 

La Historia del Arte de la Alta y la Plena Edad Media es una asignatura obligatoria de carácter semestral adscrita al título de Graduado en Historia del Arte de la UNED, a la que corresponden 6 créditos ECTS. Se integra a su vez en una materia más amplia, dentro de la cual se encuentran cinco asignaturas obligatorias que recorren la Historia del Arte desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media.

El estudio de la materia pretende dotar al alumno/a de los conocimientos teóricos y las habilidades prácticas que le permitan ejercer su actividad profesional en relación con la materia desde dos premisas básicas: la adquisición de un conocimiento crítico, riguroso y actualizado de sus contenidos y el desarrollo de actividades específicas vinculadas a su campo de estudio que estén directamente relacionadas con el trabajo que puede realizar en la actualidad un historiador del arte en el ámbito de la gestión cultural, la protección, conservación y divulgación del patrimonio, los museos, etc. en el campo del arte medieval.

La asignatura se estructura a partir de la clásica cronología propia de la Historia que la divide en "edades" -calificada cada una de ellas por un criterio de localización en el tiempo- y, por lo tanto, tiene como fundamento una relación directa entre el hecho artístico y su secuencia temporal e histórica. En ella se aborda el estudio de la Historia del Arte de la Alta y la Plena Edad Media, iniciándose en el primer arte cristiano y concluyendo en el arte románico. Se conoce como Alta Edad Media al periodo comprendido entre la caída del Imperio Romano de Occidente y el año 1000. Mientras la Europa cristiana está fraccionada en pequeños reinos sometidos a poderes locales y a la hegemonía eclesiástica, las culturas islámica y bizantina desarrollan grandes civilizaciones de vocación imperial, donde el poderío económico y militar viene acompañado de un enorme esplendor artístico que dejará una huella profunda. A partir del año 1000 y hasta el 1200 podemos hablar de la Plena Edad Media, la época de despertar cultural en la cristiandad occidental, cuando asistimos a una unificación artística sin precedentes, el románico, que nos sitúa en la antesala del arte gótico.

La materia que recoge esta asignatura se complementa con la integrante en la asignatura denominada Historia del Arte de la Baja Edad Media, que estudia el periodo del arte europeo occidental que va desde el gótico hasta la irrupción del Renacimiento y analiza igualmente el arte islámico hispano posterior al siglo XII. Por ello se propone cursar la primera asignatura (Alta y Plena Edad Media) con antelación a esta última (Baja Edad Media).

De forma específica esta asignatura aborda el estudio, análisis y definición de los objetos artísticos producidos por unidades culturales diferenciadas -ampliamente comentadas en la Presentación-: por una parte la formación de los diferentes lenguajes artísticos cristianos, sus dudas y sus limitaciones, hasta la llegada del año mil y la formulación del lenguaje románico; por otra parte, el mundo bizantino, también cristiano, aunque situado entre Oriente y Occidente, con una elaborada, coherente y propia forma de expresión artística; y una tercera unidad cultural que convive e interacciona con las anteriores: la otra gran religión monoteísta, el Islam, que logra componer una estética y un arte perfectamente definidos.

Se pretende ofrecer una visión de conjunto del periodo abordado para comprender de las diversas culturas y manifestaciones artísticas surgidas durante este tiempo, permitiendo establecer una progresión evolutiva de las distintas realidades histórico-artísticas.

La asignatura es, por tanto, primordial dentro de la formación de un futuro graduado en Historia del Arte, ya que sienta las bases culturales y estilísticas de todo el arte europeo posterior. Su estudio en el primer curso de la titulación supondrá una primera toma de contacto con un vocabulario artístico específico, imprescindible para el dominio de la materia, facilitando al tiempo la adquisición de los conocimientos teóricos suficientes y de las habilidades prácticas necesarias para realizar una correcta interpretación y comentario de las obras de arte, como tarea indispensable para la superación exitosa del Grado.