Accesos directos a las distintas zonas del curso

Ir a los contenidos

Ir a menú navegación principal

Ir a menú pie de página

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA I

Curso 2017/2018/Subject code70011011

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA I

SUBJECT NAME
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA I
CODE
70011011
SESSION
2017/2018
DEPARTMENT
FILOSOFÍA
DEGREE IN WHICH IT IS OFFERED
GRADO EN FILOSOFÍA (grado seleccionado)
COURSE
PRIMER CURSO
TYPE
FORMACIÓN BÁSICA
ECTS
6
HOURS
150
PERIOD
SEMESTRE  1
LANGUAGES AVAILALBLE
CASTELLANO

PRESENTACIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN

Esta asignatura estudia la Filosofía griega arcaica y clásica desde el nacimiento de la filosofía en la Grecia presocrática y su decurso problemático e investigador hasta la emergencia del universo helenístico, que supone el final de la polis griega tras la muerte de Aristóteles y la expansión imperial de Alejandro Magno. Hoy sabemos que si la expresión positivista de W. Nestle: «El paso del mito al lógos» es tan problemática como insuficiente se debe a que encierra una imposibilidad histórica porque, por un lado, no hay sociedades sin creencias, pero, por otro, la relación entre filosofía y mito es tan profunda y esencial como lo es la copertenecia entre lógos y mýthos. Nestle podría haber prescindido de la cuestión historicista del «paso» para referirse a la «dóxa» y al «lógos», consignando la esencial condición antidogmática de la filosofía desde su nacimiento hasta nosotros. La filosofía, desde su nacimiento griego hasta nuestros días, es reconocible porque el lógos filosófico es siempre crítico y público (es decir, comunitario), contrario a cualquier autoridad arbitraria basada en la mera aprobación de las costumbres repetitivas, en los prejuicios locales o individuales y en las meras preferencias subjetivas. Hoy, en Occidente, tampoco podemos aprender a pensar si no es experimentado en nosotros mismos el proceso de cuestionamiento y la crítica de las respuestas sistemáticas que ya ofrecieron los griegos contra toda dogmática autoritaria. Para el pensamiento occidental de la tardomodernidad esto sigue siendo una constatación documental y un desafío. Una constatación sintomática que atraviesa las corrientes del pensamiento actual de un modo que resulta característico de la propia conciencia que tenemos de nuestra época, poniendo de manifiesto que, para nuestra condición «neohelénica y postcristiana», vuelven a resonar con extraña vigencia las preguntas y las  respuestas de la racionalidad dialógica griega, dando lugar a una tensión de apelación que nos sitúa en un nuevo lugar histórico: en el renacimiento de Grecia en la postmodernidad.

Eso es lo que tenemos que volver a pensar hoy nosotros, los filósofos y filósofas tardomodernos, a través del estudio pormenorizado de los textos originales de nuestros primeros filósofos helenos. Siempre merced al esmerado comentario hermenéutico y crítico que brindan las fuentes originales: su lectura, análisis e interpretación, a fin de escuchar, comprender e incorporar la experiencia teorética y práctica de una comunidad del lógos por venir, como nos lo recuerdan hoy los magníficos trabajos de la escuela antropológica de J.-P. Vernant, sobre los primeros legisladores del lógos. Nietzsche lo resumía retóricamente cuando nos proponía, para el estudio de la Grecia arcaica y clásica, hacernos cargo de que debíamos trasladarnos a la condición de La filosofía en la época trágica de los griegos, sin la exclusión salvadora del límite de la muerte que se pone en escena ya en el teatro ya en el arte del diálogo filosófico: «Solo en Grecia el arte y la filosofía están legitimados» clama ese libro de Nietzsche. Werner Jaeger contribuye también a que discutamos los prejuicios laicos del positivismo a la hora de acercarnos a La teología de los primeros filósofos griegos, defensores de un lógos divino y politeísta racional, que se abre únicamente con la radical recusación de la falsa religión del Olimpo antropomórfico vista como la esencia mitológica de todos los mitos dogmáticos y violentos que fabrican lo divino de modo irracional, a imagen y semejanza del hombre y su poder, pero olvidando lo sagrado indisponible, lo mismo de lo otro, lo uno de lo múltiple y los principios de orden epistémicos y ontológicos que rigen y posibilitan cualquier sistema de justicia y ley, a partir de la phýsis y del ser del lenguaje común. 

Son muchos los prejuicios que hemos de deconstruir para acercarnos a Grecia desde Grecia. Pero, en Occidente, para «nosotros, los griegos», como decía Goethe, no se puede aprender a filosofar si no es pensando contra los propios prejuicios. Así nos han enseñado siempre a hacerlo los filósofos griegos, los inventores de esa diferencia crítica respecto de todos los hábitos, las seguridades, las  autoridades y los dogmas de la tierra o del cielo, diferencia crítica que aún seguimos llamando filosofía.

Con respecto a su contextualización, se trata de una asignatura esencial, por una parte, por pertenecer a las asignaturas de Formación Básica del primer curso del Grado de Filosofía y, por otra, por ser la que abre la puerta a la Historia de la Filosofía. Una puerta que da acceso al pensamiento racional (crítico y contradogmático, propio de la filosofía y de las ciencias en occidente) y a las práxis metodológicas requeridas para la formación filosófica desde su base. Hablamos de «base» en el sentido «cimentador» de toda la red de conocimientos, planteamientos y transformaciones que afectan a la historia diversa de la verdad y de la no-verdad, dando lugar a la configuración reconocible y característica de Occidente. Los lenguajes y las razones de la filosofía occidental, en todas y cada una de sus declinaciones, que son estudiadas en el Grado de Filosofía, han de adquirirse críticamente desde el principio, junto con la posibilidad de situar, medir y contextualizar rigurosamente los problemas y su articulación histórico-lingüística.

Abierto plazo de MATRÍCULA