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REPERCUSIONES MEDIOAMBIENTALES DEL HIDRÓGENO COMO VECTOR ENERGÉTICO.

Curso 2017/2018 / Cod.28801481

REPERCUSIONES MEDIOAMBIENTALES DEL HIDRÓGENO COMO VECTOR ENERGÉTICO.

PRESENTACIÓN

Las sociedades modernas, especialmente las industrializadas, han basado su crecimiento económico en la utilización de grandes cantidades de energía, provenientes en su mayor parte de los combustibles fósiles. Así por ejemplo en el momento actual, alrededor del 80% de la demanda de energía mundial se cubre con carbón, petróleo y gas natural. En el caso concreto de España, los consumos de dichos combustibles respecto de la energía primaria utilizada han sido en los últimos años aproximadamente:  petróleo 52 %, carbón 15% y gas natural 13% lo que supuso el 80% del total, siendo nuestra dependencia energética exterior del 75% .

Dentro de los productos de combustión de los combustibles fósiles, merece especial consideración el dióxido de carbono. Dicho compuesto es uno de los principales gases invernadero, llamados así porque absorben parte de la radiación infrarroja que la tierra emite a la atmósfera. En concreto, el dióxido de carbono, que absorbe intensamente entre 12 y 16,3 mm, juega un papel muy importante en el balance térmico terrestre, existiendo cada vez menos dudas de que el aumento de su concentración en la atmósfera, como consecuencia del consumo creciente de combustibles fósiles, lleva  implícito un incremento  de la temperatura  terrestre con las desastrosas consecuencias  que se derivarían de este hecho.

Además, la utilización de los combustibles fósiles es una fuente muy importante de contaminación a nivel local, regional, nacional y global, así como  el origen de frecuentes tensiones económicas y políticas a nivel internacional debidas a la desigual distribución geográfica de dichos recursos, lo que conlleva un abastecimiento inseguro de los mismos.

Sin embargo, los costes anteriores siendo muy importantes,  no se computan para fijar el precio final de los combustibles fósiles, como tampoco se tienen en cuenta los potenciales efectos negativos que pueden derivarse del calentamiento terrestre, todo lo cual hace que dichos combustibles se vean de alguna forma subvencionados respecto a otras fuentes de energía. De hecho existe consenso en la comunidad científica de que añadiendo este tipo de costes externos a los combustibles fósiles, determinadas fuentes de energías renovables serían ya en la actualidad económicamente competitivas.

Debe también resaltarse que, tanto las energías renovables como la fisión y fusión nucleares presentan asimismo sus inconvenientes. Fundamentalmente que son intermitentes, difícilmente almacenables en grandes cantidades, y que no pueden utilizarse directamente para el transporte, en el caso de las energías renovables; que soportan una oposición pública muy importante, en el de la fisión nuclear; y que necesitará de muchos años de investigación antes de estar disponible, si es que algún día resulta comercialmente utilizable, para la fusión.

Los anteriores inconvenientes hacen imprescindible un sistema energético intermedio o vector energético, que sirva de nexo entre las fuentes de energía primarias a las que nos estamos refiriendo y los diferentes sectores de consumo. Precisamente es aquí donde aparece la necesidad del hidrógeno como vector energético para complementar a la electricidad.

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