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Madrid, 9 de junio de 2017




Emoción, admiración y razón en el homenaje póstumo a la filósofa María Teresa Román


En el salón de actos de las Escuelas Pías del Centro Asociado de Madrid se dieron cita filósofos, profesores, editores, compañeros, amigos, periodistas y alumnos que en algún momento de su vida conocieron a María Teresa Román o estudiaron su obra. Una decena de sus más próximos colaboradores la retrataron en un homenaje póstumo que combinaba emociones, cariño, admiración y análisis científico. El rector de la UNED, Alejandro Tiana, la recordó como aquella jovencita con la que compartía despacho en la UNED mientras ambos completaban sus tesis doctorales. Una de sus amigas íntimas, María Luisa Romero, contó el último viaje que hicieron juntas, a la India, la pasada Navidad. El director de su departamento en la UNED, Alejandro Escudero, confesó que firmó para ella sola casi tantas autorizaciones de grabación de programas de televisión como para el resto de los profesores, todos juntos, del departamento de Filosofía. Y su editor, Agustín Paniker, de Kairós, instó a los presentes a mantener los ojos abiertos al asombro, como ella siempre los tuvo, para asegurar el avance permanente del conocimiento y la conciencia.

Imagen del homenaje





Todos coincidían en el primer esbozo de su personalidad: Maite, como le decían, hablaba mucho, siempre estaba rodeada de personas deslumbradas por su carácter positivo y su disposición al debate y el intercambio de argumentos. Era tan obstinada que consiguió implantar los estudios de filosofía oriental primero en la UNED y luego en muchas otras universidades del país; y tan abierta de mente que jamás rehuyó la confrontación de ideas entre Oriente, Occidente y Mesoamérica, pero siempre abominó de la pontificación sobre la supremacía de nuestra cultura sobre cualquier otra.


Trabajadora infatigable, se manejaba tan bien entre los presocráticos como entre los teóricos cuánticos, en la meditación budista como en la visión de la muerte como una puerta que permanentemente se abre y se cierra para dar paso a sucesivas reencarnaciones. Lo único que la sacaba de quicio, convenían todos, eran los pretendidos chamanes, autores de libros de autoayuda y charlatanes en general que presentaban teorías superficiales, sin ningún rigor científico ni conocimiento específico, sobre presuntas corrientes de pensamiento oriental únicamente destinadas a hacer negocio.

Portada


Flores para Maite

  • “Recuerdo mucho a Maite. Le gustaba hablar, tenía sus ideas y le gustaba discutirlas. Guardo ese recuerdo de persona vital, con inquietudes heterodoxas. A veces era cabezota, cuando se lo proponía llevaba la defensa de sus ideas al extremo, pero pasada la discusión apasionada, nada se rompía. Al día siguiente retomabas la conversación como si nunca hubiera pasado nada”, Alejandro Tiana, rector de la UNED.

  • “La pérdida de un ser querido sólo se puede llenar con el recuerdo de él mismo y sus obras, y así lo hacemos hoy con la presentación de su libro a título póstumo. Yo, que no tuve la suerte de conocerla personalmente, la saludé en una ocasión, porque la reconocí gracias a las muchas veces que la había visto en nuestro programa en TVE2 de los sábados y domingos”, Amelia Pérez, directora del Centro Asociado de la UNED en Madrid.

  • “Ella es la profesora con la que más he trabajado de toda el PDI. Era un placer hacerlo y aunque a determinadas alturas de la vida es difícil hacer nuevos amigos, nosotros llegamos a serlo. Era muy seria, muy exigente, pero siempre dejaba un espacio para la broma, para disfrutar del día. Sus programas parecen fáciles, pero hay mucho esfuerzo detrás. El de Schopenhauer tuvo 18.000 visitas en youtube, muchísimas para las que acostumbramos a registrar”, Pedro Domínguez, realizador del CEMAV y autor del vídeo en memoria de Maite Román.

  • “Maite tenía una personalidad muy atractiva que encandilaba a quien la conocía. Creía que Occidente está sumergido en la codicia y que si no cambiamos nuestra relación con la naturaleza, el planeta está abocado al desastre. La flor de loto que está en la portada del libro la representa porque nace en la ciénaga, de aguas sucias, pero en Oriente representa la pureza. Así fue su vida, una experiencia interesante, como ella decía, que repetiría sin dudar si volviera a nacer”, Piedad Yuste, profesora de Filosofía de la UNED y relatora del homenaje.

  • “Más que amistad, lo nuestro era una conspiración. Hablábamos del pensamiento sufí, organizábamos talleres de danza sagrada hindú, repasábamos los viajes de Marco Polo…, pero lo más interesante era ese antes y ese después de cada actividad, de cada grabación. El momento en el que hablábamos sobre lo divino y lo humano, inagotablemente. Hoy siento que Maite está más viva que nunca”, Jesús Callejo, investigador independiente y colaborar de la profesora Román.

  • “¡No disparen contra la innovadora! La innovación es acceder a la cultura antigua, la india, la china, la mesoamericana, con una visión pluralista e integradora y con rigor académico. Es explorar los límites de la ciencia a través de conocimientos milenarios. A ella, que repasa todos los científicos que han revolucionado el panoram,a desde los pensadores ancestrales orientales hasta los físicos cuánticos, lo que le espantaba es que la espiritualidad se constituya en el negocio del siglo XXI, en una especie de baratija esotérica que responde al negocio, no al conocimiento. Ella sabía que la conciencia es el sentido de la vida frente a lo superfluo y frente a la vida como consumo ¡Viva María Teresa!”, Manuel Almendro, prologuista del libro póstumo de María Teresa Román: Exploración de la Conciencia. En Oriente y Occidente.

  • “Ella defendía sus posiciones con vehemencia, pero a la hora de escribir tenía la finura de dejar los temas abiertos para que cada quién extraiga sus propia conclusiones. Su pensamiento es lo opuesto al fundamentalismo. Abordaba la muerte desde distintas tradiciones de sabiduría, antiguas o no tanto, como los pitagóricos, la India, los budas, o el Libro Tibetano de los Muertos. De todas, parece la más atractiva la que agrupa distintas líneas de consenso en la India, donde la muerte no se contrapone a la vida, es una puerta que se cierra para abrirse de nuevo, continuamente. Puedes ser o has sido sucesivamente un protozoo, una lagartija, un ser demoniaco, una mosca, un caballo, una higuera, un padre, una hija… Esto implica complicidad con la bioesfera, interconexión, fraternidad, respeto a hacia todos los seres, una especial forma de saber y de conciencia. El racionalismo duro, el cientifismo que convierte la ciencia en dogma, desconfían de estas sabidurías orientales, pero el verdadero científico se interroga permanentemente, mira con ojos escépticos las teorías asumidas de modernos mitos, como el big bang, por una cadena de profetas, como el moderno milos modernos mitos, como el big bang y su cadena de profetas, abre los ojos ante ese asombro donde se colocaba María Teresa y todos aquellos que comparten su lucidez”, Agustín Paniker, director de la Editorial Kairós y editor del último libro de María Teresa Román.

  • “Era vital y generosa y tenía un plan: institucionalizar en el ambiente académico una disciplina que convirtiese el pensamiento oriental en objeto de estudio riguroso y serio. Esa batalla está ganada. En los valiosos programas que elaboró para la televisión de la UNED están el pensamiento chino, indio y mesoamericano. Componen una gigantesca enciclopedia que relaciona las sabidurías antiguas con los descubrimientos más novedosos de la ciencia, la física, la tecnología, la psicología... El mejor homenaje cotidiano que podemos hacerle a Maite es seguir leyendo sus libros, sus artículos y viendo sus programas de televisión“. Gerardo López, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha.

  • “Compartíamos pasión por el cine de Akira Kurosawa e intercambiábamos películas oreintales clásicas y contemporáneas. Su idea medular es que occidente tiene mucho que aprender de oriente, pero para ello ha de desprenderse de la arrogancia y la soberbia. Así lo hacía Maite, siempre con una mirada plural hacia el mundo. Cada vez que iba a publicar buscaba libros en inglés, en castellano… De todos los recibos de préstamo interbibliotecario, ella siempre era la que más libros pedía, siempre con el rechazo vehemente de toda vulgarización, de toda receta tosca o de cualquier libelo de autoayuda”. Alejandro Escudero, director del Departamento de Filosofía de la UNED.

  • Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando, Rabindranath Tagore. Las flores perecen, pero las semillas permanecen, Khalil Gibran. Maite recopilaba cuentos, sentencias, aforismos... Disfrutaba trabajando y enseñando y jamás dejaba nada para el día siguiente. Cuando iniciaba algo, a las amigas nos costaba mucho sacarla de casa. Mientras investigo en los temas que voy a tratar, mi espíritu se engrandece con la sabiduría de los maestros, decía. Uno de sus sueños era pisar tierra hindú. Nuestro último viaje en este plano fue allí, a la India: derrochó amor, entusiasmo y vitalidad. Nada hacía presagiar lo que pasaría luego. No llegamos a Benarés, que era uno de nuestros objetivos, pero tal vez ahora esté recorriendo las calles y los rincones de esa ciudad sagrada”. María Luisa Romero, amiga de la profesora Román.

  • “Ha sido una profesora ejemplar en cuanto a la entrega a su trabajo, al afecto que demostraba a sus estudiantes. La cantidad de programas que grabó para la televisión de la UNED nos deja, en comparación, en un dudoso lugar a los compañeros. Ella consiguió implantar en la UNED los estudios del pensamiento oriental y arrastró luego a numerosas unversidades europeas y de ámbito anglosajón, que también lo incluyeron en sus programas”. Jesús Pedro Zamora, decano de la Facultad de Filosofía de la UNED.



Canal.UNED: Fragmentos del trabajo de María Teresa Román
Canal.UNED:El homenaje en Canal.UNED


Aida Fernández Vázquez

Fotografía: Mamen Suárez

Edición web: Elena Lobato Toledano

Comunicación UNED