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Madrid, 1 de junio de 2020




La Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad en peligro por la COVID-19

Este año se cumple el 20 aniversario de la resolución 1325 aprobada por del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que se reconoce la importancia de la participación de las mujeres en cualquier proceso de paz. La COVID-19 está afectando seriamente la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, según un artículo de Ana Belén Perianes, investigadora posdoctoral del IUGM de la UNED, que además acaba de publicar un estudio sobre como esta pandemia está teniendo efectos desastrosos en la lucha contra el matrimonio infantil, forzado y temprano

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Fotografía: Inclusive Security

COVID-19: La Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad en riesgo es el título del artículo de la investigadora del Instituto Universitario General Gutierrez Mellado de la UNED, Ana Belén Perianes, publicado en Impakter, plataforma de divulgación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde diferentes perspectivas.

Precisamente se ha publicado coincidiendo con el 29 de mayo, Día Internacional del Personal de Paz de la ONU que este año se ha centrado en "Mujeres en procesos de paz: claves para la paz".

En el artículo, Ana Belén Perianes, asegura que “La pandemia golpea con fuerza en el año en que se conmemora el 20 aniversario de la adopción de la Resolución 1325 por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuando la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad ya adolecía del suficiente compromiso internacional para avanzar hacia el cumplimiento de sus objetivos, la COVID-19 viene a exacerbar la desigualdad de género en entornos afectados por conflictos, posconflicto y crisis humanitarias… la COVID-19 comporta múltiples dimensiones securitarias y graves repercusiones para aquellos que se encuentran atrapados en conflictos armados, contextos de posconflicto y crisis humanitarias. Además, en tiempos de crisis, el objetivo de la igualdad de género tiende a ser considerada como secundario. En consecuencia, la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad se ve particularmente afectada por la pandemia y, en general, las respuestas al COVID-19 no abordan normalmente las desigualdades de género existentes en zonas de conflicto armado, posconflicto y crisis humanitarias. Con el estallido de la pandemia, la vulnerabilidad de mujeres y niñas se ve exacerbada en estos contextos. Esto se debe a que en estos entornos ya enfrentaban mayores posibilidades de sufrir violencia de género, más dificultades para acceder a la asistencia sanitaria y productos de primera necesidad, desigualdad estructural a todos los niveles y, otros abusos a sus derechos humanos. La COVID-19 no hace sino acentuar la discriminación que ya sufrían. Además, los sistemas sanitarios en entornos afectados por conflictos armados, posconflicto y crisis humanitarias adolecen sistemáticamente de equipación y recursos, por lo que la respuesta al COVID-19 resulta aún si cabe más compleja… Ninguna mujer o niña debe quedarse atrás en la consecución de sus derechos, particularmente las más marginadas y vulnerables, incluyendo a las migrantes, personas LGTBQI, las que viven con discapacidades, VIH/SIDA u otras enfermedades”.

Ana Belén Perianes, que cursó el Doctorado en Seguridad Internacional del IUGM de la UNED, también ha investigado la incidencia de la COVID-19 en la lucha contra el matrimonio infantil, forzado y temprano.


Acabar con el matrimonio infantil, temprano y forzado como una herramienta indispensable para lograr los objetivos de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, es el artículo publicado por el Centro de mujeres, paz y seguridad de la London School of Economics, en el que destaca que doce millones de niñas en el mundo son víctimas cada año del matrimonio infantil, temprano y forzado, sufriendo devastadoras consecuencias socioeconómicas y para su salud “Esta flagrante vulneración de derechos humanos sigue siendo una práctica generalizada en todo el mundo y afecta a niñas y niños. Sin embargo, el matrimonio infantil, forzado y temprano afecta desproporcionadamente a niñas en países en desarrollo y se agrava en tiempos de crisis y conflictos armados. Los países con los índices más elevados de matrimonio infantil, forzado y temprano son considerados como Estados frágiles. Factores como la pobreza, la desigualdad estructural de género, la percepción de que el matrimonio proporciona ´protección´ a las niñas, normas sociales como el ´honor familiar´ o marcos legislativos inadecuados, aumentan significativamente la vulnerabilidad de las niñas a sufrir esta violación a sus derechos humanos. Estas condiciones empeoran en contextos afectados por



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Fotografía: United Nations

conflictos armados, posconflicto o crisis humanitarias (incluyendo campos de refugiados o situaciones de desplazado forzado) debido a la violencia y a un incremento generalizado de la vulnerabilidad de la sociedad civil… Las niñas víctimas del matrimonio temprano y forzado tienen más posibilidades de sufrir violencia sexual, física y psicológica por parte de sus compañeros, de contraer VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y de verse atrapadas en un ciclo de pobreza, desigualdad y desempoderamiento a todos los niveles. Además, es más probable que abandonen prematuramente la escuela y que queden embarazadas cuando sus organismos no están aun suficientemente desarrollados para dar a luz, enfrentado un riesgo más elevado de mortalidad materna y del recién nacido. El matrimonio infantil, forzado y temprano no sólo afecta a las niñas y a sus familias, sino también a la sociedad en su conjunto. Los países pierden su potencial colectivo y su impacto se siente en la economía y la fuerza de trabajo durante generaciones”.

Todo este panorama se ha visto afectado por la llegada de la pandemia COVID-19 que está teniendo efectos desastrosos en la lucha contra el matrimonio infantil, forzado y temprano “Esta crisis global está incrementando la pobreza, la inseguridad, la desigualdad de género y la vulnerabilidad de mujeres y niñas. En este sentido, las medidas generalizadas de confinamiento pueden forzar a las niñas a exponerse a situaciones de riesgo que incrementen su vulnerabilidad a ser víctimas de este crimen. Por todo ello, resulta indispensable avanzar hacia la erradicación del matrimonio infantil, temprano y forzado para alcanzar los objetivos de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad”.


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Sonia Cubillo

Comunicación UNED