El camino hacia la neutralidad climática constituye una oportunidad que ayudará a modernizar y hacer más competitivo el sistema productivo y empresarial, renaturalizará y hará más habitables nuestras ciudades, avanzará hacia modos de consumo más saludables, protegerá nuestra biodiversidad, facilitará la innovación y desarrollará tecnologías más eficientes, limpias y verdes. Así mismo, permitirá generar empleo de mayor calidad e impulsará el papel de la investigación y la docencia universitaria.
El plenario de la Comisión Crue-Sostenibilidad se compromete a trabajar, en coordinación con los órganos de gobierno de las universidades, para que estas, antes de 2025:
- Organicen el cálculo y registro de la Huella de Carbono generada por todas sus actividades, así como a la puesta en marcha de programas específicos para su reducción y compensación
- Implementen el compromiso para reducir antes de 2030 sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% respecto a sus cifras de 1990, así como a la neutralidad climática en 2045.
Ante la realidad de que el Cambio Climático y sus efectos están conviviendo con nosotros, las universidades se comprometen a la elaboración de planes de Adaptación al Cambio Climático que identifiquen nuestras vulnerabilidades frente a los impactos que genera el calentamiento global, en función de los diferentes escenarios climáticos, para garantizar un mayor grado de seguridad de nuestros campus, sus infraestructuras y el conjunto de las actividades universitarias.
El Cambio Climático es, probablemente, el mayor reto al que se enfrenta la humanidad. Un reto que nos obliga a adoptar medidas drásticas y urgentes, que transformarán el mundo tal y como lo conocemos, obligando a realizar transiciones justas en los sectores económicos y sociales afectados, así como con los países que padecerán con mayor intensidad los efectos del Calentamiento Global.