Portada
Todas las portadas
Sin Distancia 2008

Galeria de Fotos

FEDER
FEDER


Información General
A Coruña
Albacete
Ávila
Ávila MEC
Barbastro
Baza
Cádiz
Ceuta
Dénia
El Barco de Ávila
Gijón
Guadalajara
Instituciones Penitenciarias
La Palma
La Rioja
Les Illes Balears
Madrid
Málaga
Mérida
Palencia
Plasencia
Pontevedra
Segovia
Tenerife
Vila-Real
Viveiro
Edición 2009>> Noticia
ÁVILA - 10 de julio

`Disfrutar alarga la vida, así que: ¡disfruten ustedes!'

Fernández-Abascal, director del curso `Regulación emocional: cómo ser feliz'


El humano y el primate son los organismos mejor preparados para ser felices y están diseñados para expresarlo gestualmente, con su sonrisa; claro que también pueden llorar, como exteriorización de la tristeza. Pero quien goza de los acontecimientos que le suceden, alarga su vida y hay que aprender a disfrutar para vivir mejor y durante más tiempo. En el curso sobre ‘Regulación emocional’ nos enseñan algunos trucos para conseguirlo.


Eenrique García Fernández-Abascal, director del curso sobre regulación emocional

‘Una técnica que se está utilizando para fomentar el bienestar en personas mayores de 55 años es pedirles que, al final del día, se paren a reflexionar y escriban en un cuaderno tres cosas que durante el día les hayan producido placer’, explica el catedrático de Psicología y director del curso, Enrique García Fernández-Abascal.

Esta técnica de regulación emocional se llama memoria autobiográfica. ‘Se trata de no actuar por inercia, como estamos acostumbrados a hacer, sino de recordar aquello que nos han producido placer a lo largo del día, recrearnos en ello y alertarnos para que cuando vuelva a ocurrir no lo dejemos pasar sin más, sino que volvamos a gozar de ello’.

El complemento perfecto a la memoria biográfica es el agradecimiento. ‘Si hemos tomado el café de la mañana y nos ha gustado, quizá tenemos que comentar a quien nos lo ha preparado que le ha salido estupendo’, indica el profesor. Y es que las muestras de afecto con nuestro entorno emocional también  repercuten en nuestro bienestar y en nuestro placer.

Comprobado: disfrutar alarga la vida

El primer estudio sobre el impacto de las emociones positivas en la longevidad se realizó en Estados Unidos, en un convento de monjas católicas. Se empezó con las hermanas que tenían entre 18 y 23 años y se las hizo un seguimiento durante años. Todas vivían en una comunidad con idénticas condiciones de vida, de trabajo, de alimentación, de cuidados sanitarios… No obstante,  vivieron más años y se declararon más felices aquellas que hacían sus votos desde la alegría de vivir plenamente su religiosidad, que las que los habían hecho en nombre del sacrificio y la renuncia a los placeres terrenales.

Otro estudio más reciente, elaborado por el equipo de Fernández-Abascal en Navarra, que comenzó en 1998 y duró diez años, estudió la influencia de la autovaloración positiva o negativa de los acontecimientos vitales y la intensidad con que cada uno los había vivido.

En general, los acontecimientos estudiados no diferían mucho. Casi todos pasaban por las mismas situaciones vitales generales, como el enamoramiento, el nacimiento de los hijos, la evolución de la historia laboral, la pérdida de seres queridos, etc…

‘Los que más habían disfrutado de los acontecimientos positivos y los habían vivido con más intensidad  se declaraban más felices, vivían más tiempo, sufrían menos enfermedades y, además, en su grupo se registraron menos defunciones. La conclusión del estudio reveló, una vez más, que los más capaces de disfrutar de la vida son más longevos y tienen mejor calidad de vida’.

…Y querer también

Compartir los momentos de hedonismo, de disfrute íntimo con nuestros seres queridos también tiene efectos muy beneficiosos para la calidad de vida. Otro estudio revisado estos días en el curso sobre regulación emocional ha demostrado que ‘a partir de los 55 años, los afectos positivos hacen que los individuos sean más longevos, enfermen menos, las convalecencias sean más cortas y la percepción del dolor menos intensa’.

Fernández-Abascal recordaba cómo cuando uno se fractura una pierna, por ejemplo, ‘la lesión duele más cuando estás solo y postrado en casa que cuando estás comentando el accidente con tus amigos delante de una cerveza’.

Estos cambios de percepción ocurren porque la sensación de cariño provoca ‘un baño de opiáceos endógenos, de endorfinas, de hormonas y de sustancias químicas que refuerzan el sistema inmunológico. Por la misma razón, uno tiene más riesgo de coger un catarro cuando está enfadado, triste o decaído que cuando se siente feliz, su sistema inmunológico se deprime a la vez que se deprime el individuo’.

Aida Fernández Vázquez

Duerma usted la siesta

Un estudio de la Universidad de Berkeley acaba de ratificar lo que la cultura popular española ya sabía: la siesta, es un magnífico invento. Según las conclusiones de los investigadores, aumenta la atención  y las capacidades de comunicación y atenúa los efectos de las situaciones negativas que se dan durante el día.

Pero contrariamente a lo que pensamos, no son suficientes esos 20 minutos de duermevela que se puede robar a la jornada laboral en cualquier rincón discreto. ‘Una siesta reparadora ha de permitirnos alcanzar la fase REM, de sueño profundo, así que ha de durar, más o menos unos 60 ó 70 minutos’, apunta el profesor Enrique García Fernández-Abascal.

Así que ya sabe, si quiere vivir bien y muchos años, aprenda a disfrutar de la vida, recuerde los mejores momentos del día, comparta su tiempo con personas a las que quiere y duerma una buena y larga siesta. Y si alguien le reprocha su actitud, explíqueles que la psicología le avala. 



   
   
  NOTICIAS RELACIONADAS
   
  Albacete - Cena de gala en la Roma del S. I
  Segovia - Filósofía en La Granja
  C.P. MADRID VI - Cuando llegue la libertad...
  Segovia - Tarde de estreno en La Granja
  Instituciones Penitenciarias - Asuntos de mujeres, en territorio de hombres
   

© UNED Centro de Servicios Informáticos - 1995/2010