'La especie humana comparte el 99,4% de los genes con los chimpancés'
Dentro del curso ‘200 años después de Darwin’, ayer tuvo lugar una ponencia a cargo de Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio, que pretendía dar espacio, no sólo a las reflexiones científicas que estimula la teoría de la evolución, sino a las reflexiones éticas. Con el nombre de ‘La igualdad más allá de la humanidad: una ética para la teoría de la evolución’, Pozas Terrados explicó a los asistentes los objetivos de este proyecto, cuyo lema principal es ‘Romper las barreras de la especie’.
Según explicó del Director Ejecutivo de PGS, esta asociación, sin ánimo de lucro, tiene por objeto la protección de los grandes simios, es decir, chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos. Estos últimos, grandes desconocidos, ya que fueron descubiertos en 1929.
Pedro Pazos explicó a los asistentes las capacidades que se les atribuyen a estos grandes simios. Capacidades cognitivas que hasta hace poco eran consideradas exclusivas de los seres humanos. ‘Tienen conocimiento de la muerte, son capaces de aprender todo un lenguaje de signos y enseñárselo a sus hijos, tienen capacidad cooperativa, capacidad para las relaciones familiares, así como para el engaño. Los grandes simios bromean, ríen e incluso tienen planificación de futuro, es decir, muchas capacidades muy cercanas a las nuestras’, afirmó Pazos Terrados.
Transfusiones de sangre de chimpancé
En PGS se parte de la base de la genética, es decir, el gran parentesco que tienen estos animales con el hombre. Según los últimos descubrimientos, ‘compartimos el 99,4% de los genes con los chimpancés, el 97,7% con los gorilas y el 96.4% con los orangutanes’. De hecho, ‘muy poca gente sabe que los chimpancés tienen huellas dactilares como nosotros’, explicó el director del Proyecto, ‘y lo más sorprendente, es que tanto el chimpancé como el bonobo tienen la misma sangre que nosotros, e incluso podríamos recibir transfusiones de éstos’.
Esta proximidad motivó que la comunidad científica incluyera, en 1997, a estas cuatro especies dentro de la familia de los Homínidos, hasta entonces solo formada por la especie humana y sus antepasados prehistóricos.
De ahí que Pedro Pazos Terrados, lanzara una pregunta a los asistentes. ‘Si llegáramos a un lugar remoto de una selva y nos encontráramos con unos antepasados nuestros neandertales, ¿seríamos capaces de encerrarles en zoológicos, practicar experimentos científicos con ellos o maltratarlos y dejar que se extinguieran?.
Por eso, Proyecto Gran Simio va mucho más allá de ser una organización conservacionista que intenta que estas cuatro especies en peligro de extinción no desaparezcan en menos de 20 años, ya que, como bien explicó su Director, quieren que tanto las Naciones Unidas como todos los países del mundo reconozcan a estos animales sus derechos a la vida, la libertad individual y a no ser maltratados.