Portada
Todas las portadas
Sin Distancia 2008

Galeria de Fotos

FEDER
FEDER


Información General
A Coruña
Albacete
Ávila
Ávila MEC
Barbastro
Baza
Cádiz
Ceuta
Dénia
El Barco de Ávila
Gijón
Guadalajara
Instituciones Penitenciarias
La Palma
La Rioja
Les Illes Balears
Madrid
Málaga
Mérida
Palencia
Plasencia
Pontevedra
Segovia
Tenerife
Vila-Real
Viveiro
Edición 2009>> Noticia
MADRID - 20 de julio

Asuntos de mujeres, en territorio de hombres

El centro penitenciario masculino Madrid VI acoge un curso de verano sobre la evolución de la mujer en la sociedad y en el cine


Liliane y Mar después de disfrutar de sus clases como alumnas externas del centro penitenciario de Aranjuez

Tres días..Ocho conferencias. Decenas de películas analizadas. Centenares de personajes femeninos citados. Un patio de butacas a oscuras. Miles de imágenes proyectadas. Miles de palabras combinadas. Silencio en la sala.  Treinta y cinco alumnos: 33 hombres presos, dos mujeres libres. El curso  ‘¿Realidad o ficción? Cambio social y mujer en el cine’. El lugar: centro penitenciario Madrid VI, la cárcel de Aranjuez.
Martín Cuenca y Josefina Martínez a punto de comenzar su intervención

A Josefina Martínez –historiadora de la Uned- le preocupa que su análisis de la evolución del papel de la mujer en el cine sea tachado de feminista por un público de amplia mayoría masculina. Manuel Martín Cuenca -director de películas como ‘La Flaqueza del Bolchevique’ o ‘Malas temporadas’ y documentales como ‘11 – M Todos íbamos en ese tren’ y ‘Carrillo, comunista’- considera que los resultados de una investigación son los que soy, sea el que sea el auditorio.
 
La jefa de Formación de Madrid VI, por su parte, sabe que los alumnos son muy disciplinados y  debatirán en orden y sin estridencias. Está más preocupada en averiguar porqué no han acudido a la anterior sesión tres alumnos a los que, pese a la irregularidad, deja acceder a la sala.
 
Mar y Liliane -ambas alumnas de Psicología en la Uned, de los últimos cursos y recién licenciadas, respectivamente-  alaban la discreción, el buen ambiente y la concentración de sus compañeros de curso. Casi todos participan más que ellas, que se cortan a la hora de preguntar ‘pero no por estar en una cárcel, es porque me pongo nerviosa si tengo que hablar en público. Me pasa lo mismo en las tutorías de mi centro asociado’, señala Mar.
 

Buena voluntad, buen humor

 
Antes de empezar el acto académico, se pide que, los internos que lo deseen, firmen una autorización para ser fotografiados y para hablar ‘con la prensa’. Tras una primera sesión de fotos se retiran cámaras, bolsos, grabadoras y cualquier objeto que no sea imprescindible.
 
La mayoría de los asistentes no llevan nada en las manos. Las alumnas externas y tres o cuatro internos se quedan con un cuaderno de notas y un par de bolis.
 
Aunque el proyector de la sala y el ordenador portátil de los conferenciantes tardan un rato en ‘entenderse’, nadie protesta. Sólo cuando uno de los internos se aproxima para echar una mano al ‘trasteo’ tecnológico, se oyen bromas en voz baja, aunque perfectamente audible. Queda patente que al muchacho le reconocen los compañeros más voluntad que pericia en los asuntos informáticos. 
 
En las tres horas y media que duran las conferencias, salpicadas de cortes de películas con que los profesores las ilustran, no hay ningún comentario, ni se detecta el menor indicio de cansancio, desinterés o apatía.
 
Casi al final de la primera ponencia, una risotada colectiva rubrica la secuencia  de ‘Mamma Mía’ en que que Meryl Streep  confiesa a sus excéntricas y sesentonas amigas que no sabe cuál e sus tres novios de jovencita es el padre de su hija, y ellas, llenas de admiración por su exceso de lujuria juvenil, la tildan de ‘pendón’.
 

Al español no le gusta el cine español


Entres los alumnos hay un muchacho africano que se lo sabe todo de cine. Conoce la filmografía del Martín Cuenca, tanto las películas como los documentales, y mantiene un discurso casi erutito sobre algunas de escenas que se han visto en pantalla.
 
Es crítico, sin embargo, con la actitud de los españoles hacia nuestra industria cinematográfica. ¡cuando estamos en el salón y miramos la programación, siempre que eliges una película de aquí, hay  alguien que dice que es un rollo y prefiere ver otra americana, aunque sea de las malas. Y yo no entiendo porque a los españoles no les gusta el cine español’.
 
Desde elf ondo del aula, otro alumno contesta enfadado. ‘¿Tú que sabrás? No llevas aquí ni tres meses y ya andas diciendo lo que nos gusta o no nos gusta’.  El rifirrafe amenaza con convertirse en enfrentamiento. Pero la intervención de los dos profesores, que aplazan el debate para el final de sus intervenciones, evita que las posturas se enconen. 

El debate llegaría al final, fue correcto e interesante, pero tanto profesores como alumnos, se quedaron con ganas de más.
 
Aida Fernández Vázquez


De la mujer 'Casablanca' a Lara Croft

 
La ponencia sobre la evolución de los personajes femeninos en el cine abordó todos los estereotipos que acostumbramos a ver: la mujer sumisa ‘que hace bizcochos, cuida de los hijos y espera al marido, que admira al hombre y lo apoya, y del que espera protección’, un tipo de personaje que despareció con la Segunda Guerra Mundial
 
Josefina Martínez fue ubicando en la historia cada tipo dominante de mujer. La vampiresa, una mujer con una profesión ‘casi siempre corista, bailarina, cantante o próxima a la marginalidad’, fuerte, sexualmente explícita, ‘una mujer con la que no hay que casarse y con la que cualquier relación puede resultar peligrosa’. Esa mujer que aparece tras la Segunda Guerra Mundial y recorre todos los géneros, desde el drama a la comedia y hasta los dibujos animados.
 
En los años 80 aparece la profesional, la ejecutiva que actúa en igualdad de posición que el hombre, con capacidad para decidir y siempre bellísima. ‘Igual que en la sociedad, las pantallas se pueblan de superwoman capaces de llevar adelante una vida personal riquísima, con amigas, familias y hombres a los que seducen, con una vida profesional de éxito, un aspecto físico envidiable y un equilibrio emocional perfecto’.
 
Las madres, de todas las épocas, merecieron un estudio especial por su relación con el resto de los personajes del film ‘tenemos la omnipresente de Woody Allen, que le persigue, gigante y criticona, desde el cielo, hasta la momia que desequilibra al joven de Psicosis’. Nunca es un personaje plano, sino lleno de matices. ‘claro que en muchas ocasiones ni existe. En los dibujos animados, por ejemplo, tienden a hacerla desaparecer o a sacarle sólo los pies. Un personaje de madre con idéntico tratamiento al del padre es atípico y sólo lo encontramos en los dibujos animados de Los Increíbles’.
 
Por fin, en el siglo XXI, con la irrupción de los videojuegos, aparecen personajes femeninos poderoso, guerreros. ‘Son fuertes, dominantes, independientes, inteligentes, violentas y muy, muy sexys, tipo Lara Croft’. El problema es que en muchos casos, el continente es femenino, pero el contenido, todas las cualidades que les atribuyen, son masculinas.
 
En cuanto al la posición del hombre en el universo afectivo femenino, Martín Cuenca eligió uno de sus cortos para ilustrar el paso de víctima a verdugo del mismo personaje. El chico es abandonado por su novia, joven, guapa y triunfadora, de la que está profundamente enamorado. Cuando otra mujer, inmigrante, de edad madura, asistenta en una casa burguesa, se enamora de él, no tiene ningún problema en abandonarla de la forma más dura posible.


   
   
  NOTICIAS RELACIONADAS
   
  Albacete - Cena de gala en la Roma del S. I
  Segovia - Filósofía en La Granja
  C.P. MADRID VI - Cuando llegue la libertad...
  Segovia - Tarde de estreno en La Granja
  Cadiz - Cultura junto al Atlántico
   

© UNED Centro de Servicios Informáticos - 1995/2010