Hoy terminan los cursos de verano en el centro de Mérida. Los 150 alumnos de los cursos sobre autismo y edificios inteligentes, tienen la oportunidad de despedirse de la ciudad romana asistiendo a una de las obras de la LV edición del Festival de Teatro Clásico, quizás la que puede batir la marca de espectadores este año.
El curso sobre Nuevas perspectivas del autismo que se desarrolla en Mérida, ha hecho coincidir a un grupo de expertos de ámbitos variados (educación, psicología, investigación o intervención) para poder transmitir a estudiantes, profesionales y familiares, los avances que se han realizado en relación a un trastorno que tiene una historia relativamente corta, ya que se identificó el año 1943. Ángeles Brioso Díez y Encarnación Sarriá Sánchez, profesoras de Psicología, dirigen el curso.
El catedrático de la UNED, Mariano Rodríguez-Avial, es el director del curso Diseño y gestión técnica sostenible de Edificios Inteligentes, que estudia cómo controlar los distintos servicios que un edificio inteligente deber tener centralizados. Un objetivo atractivo e importante en los tiempos que corren, como una posibilidad de ahorro de energía.
Cerca de 150 alumnos se han matriculado en los dos cursos que, esta semana, cierran los cursos de verano en Mérida. Por primera vez, los 11 seminarios de la capital autonómica extremeña, se repartieron en tres semanas y se celebraron por las tardes para permitir que alumnos y profesores puedan visitar los monumentos de una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad por las mañanas, cuando las temperaturas son algo más agradables.
Juan Sanguino, jefe de cocina del Parador de Mérida
Emilio G. Romero es abogado e investigador cinematográfico y en el curso sobre Cine, derecho y poder arbitrario, analizó la obra del director griego afincado en Francia Costa-Gavras, que es probablemente uno de los directores con mayores dosis de pedagogía de la resistencia hacia el poder en general y que, en sus películas, ha abordado todos los resortes del poder desde finales del siglo XX.
Para el profesor titular de Literatura Española de la UNED, Vicente Granados Palomares, la Ley de Memoria histórica es una ley política, en la que no se ha encontrado un consenso entre los dos grandes partidos nacionales, por lo que su aplicación está costando mucho trabajo. “Ni es la mejor para la izquierda ni tampoco buena para la derecha”.