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lunes 28 de junio de 2021 guardar noticia ¿Dónde van los recuerdos de una persona con alzhéimer? como pdf

¿Dónde van los recuerdos de una persona con alzhéimer?

Cristina Garrigós analiza esta enfermedad en la literatura contemporánea, comparable a lo que fue la tuberculosis en la novela romántica del XIX



¿Qué ocurre con la persona con alzhéimer cuando olvida sus recuerdos? ¿Se convierte en otra persona distinta? A partir de esa pregunta casi universal en nuestra época la profesora de la UNED Cristina Garrigós González inició una investigación que la ha llevado a escribir un libro monográfico sobre esta enfermedad, una gran desconocida que cada vez gana más espacio en el arte y la literatura contemporáneas. La profesora analizó nueve novelas estadounidenses en las que esta patología tiene un papel central.

El alzhéimer es a la literatura contemporánea lo que fue la tuberculosis para la novela romántica del siglo XIX. Si los galanes y las damas románticas morían en sus camas ahogados por la tos, los héroes modernos se quedan sin memoria, sin recuerdos. La profesora de la UNED Cristina Garrigós González ha analizado en su libro Alzheimer’s Desease in Comtemporary U.S. Fiction: Memory Lost (Routledge, 2021) el impacto de esta enfermedad en la cultura y la creación contemporánea.

“Mi interés por este campo de estudio parte de mis reflexiones por la pérdida de memoria y su relación con la identidad de la persona y de la sociedad (y el planeta en general). Yo soy especialista en literatura y cultura estadounidense y había trabajado sobre la pérdida de memoria, la amnesia, en varias obras contemporáneas. Me di cuenta de que el tema de la pérdida de recuerdos en las representaciones del alzhéimer no estaba estudiado y decidí profundizar sobre ello. Por eso, me decanté por la narrativa y seleccioné una serie de novelas de autores contemporáneos como Stefan Merrill Block, Lisa Genova, Marita Golden, Rachel Khong, Alice LaPlante, Ruth Ozeki, Chuck Palahniuk y Matthew Thomas”, explica la profesora.

“A nivel personal, he tenido cerca a personas con alzhéimer y otro tipo de demencias y he intentado comprender mejor este tipo de enfermedad. Este libro se fue desarrollando lentamente a través de los años, pero su última fase se hizo durante la pandemia en la que estuve confinada con mi suegra, mi madre, mi marido y mis hijos. Mi suegra tiene demencia y mi madre tuvo un ictus que le dejó como secuela una afasia que ha mejorado gracias al tratamiento con una logopeda estupenda, pero le provocaba cierta confusión lingüística, aunque tiene una memoria privilegiada. Estar escribiendo sobre alzhéimer y pérdida de memoria en esas circunstancias fue un reto, pero me ayudó a comprender mejor la realidad que me rodeaba y poder disfrutar de una situación en la que la comunicación y el cariño eran fundamentales. Creo que este libro me ha ayudado a comprender que la memoria es importante y necesaria, pero que el olvido forma parte de ella y que es eso lo que nos hace humanos”.

"El principal objetivo era estudiar la pérdida de memoria que provoca el alzhéimer y ver cómo la habían contado estos autores. “Las novelas escogidas son muy diferentes entre sí y van desde un asesinato (la novela de Alice La Plante), a otras que abordan el tema de modo satírico (como la de Chuck Palahniuk). Pero todas permiten ver distintos aspectos de la enfermedad y hacernos reflexionar sobre ella. Casi todos estos autores han escrito motivados por la enfermedad de sus padres o abuelos, y es evidente que la literatura ha servido también para hacerles entender mejor lo que supone el deterioro cognitivo en las relaciones interfamiliares”, añade la autora.

¿Y qué impacto tiene para una persona ir perdiendo todos los recuerdos de su vida? “Mi investigación parte precisamente de esa pregunta. Una gran preocupación en la literatura en general es cómo la identidad de las personas se conforma a partir de la memoria. Luis Landero decía ‘Fuera de la memoria no somos apenas nada’. Esto fue lo que me interesó especialmente desde el punto de vista del análisis literario: ¿Qué ocurre con la persona con alzhéimer cuando no recuerda? ¿Se convierte en otra distinta? ¿Cómo son sus relaciones personales una vez que no hay recuerdos que los conecten? El impacto es tremendo. Uno de los autores que me hizo pensar mucho en este tema fue Jonathan Franzen, que le dedica un ensayo a su padre (My Father’s Brain: What Alzheimer’s Takes Away) en el que se hace estas preguntas”.

En su libro, Garrigós analiza varios tipos de memoria, desarrollando la idea de que no hay solo una memoria individual, personal, sino que además existen la memoria social y cultural. “Esto viene de las teorías de Aleida Assmann, que propone varios tipos de memoria y que yo aplico al alzhéimer. Otra teórica que ha escrito sobre el papel de la pérdida de memoria en el alzhéimer es Anne Davis Basting, que reivindica la memoria emocional. Esto hoy en día es muy importante y se está trabajando, por ejemplo, en España, con proyectos como Música para despertar en los que se utiliza la música para avivar los recuerdos emocionales en la persona con alzhéimer”, indica.

Nadie podría asegurar si realmente se llega a borrar toda la memoria en un enfermo de alzhéimer. “Es una incógnita”, dice Garrigós. “Investigaciones recientes apuntan a que los recuerdos no se destruyen, sino que se almacenan, por así decirlo, en algún lugar. No se sabe aún dónde van”, apunta.

El alzhéimer es una enfermedad que ha adquirido notoriedad en los últimos años, debido a su alta incidencia en todo el mundo. Cada vez hay más películas y obras literarias que abordan un tema que, como subraya la profesora Garrigós, es una fuente de preocupación para muchas personas. “La percepción del alzhéimer ha variado porque ya no nos resulta una enfermedad ajena, todo el mundo puede sentir que forma parte de su vida y que es muy probable que muchos de nosotros desarrollemos esta enfermedad en el futuro”, explica. Al mismo tiempo, es una patología desconocida que provoca mucho miedo. “Es una enfermedad que no solo afecta a la persona que la tiene, sino a toda la familia, pues resulta muy difícil comprender el deterioro cognitivo de la persona con alzhéimer. Creo que hoy en día avanzamos hacia un mayor conocimiento de la enfermedad, pero aún queda mucho por hacer”, opina Garrigós.

En las nueve novelas contemporáneas estadounidenses que se analizan, el alzhéimer tiene un papel central. “Me interesaba ver cómo se representaba la pérdida de memoria y qué consecuencias tenía para los personajes y en el desarrollo de la narrativa y cómo se configuraba a través del lenguaje la identidad de la persona con alzhéimer. Entendiendo que hay distintos tipos de memoria y que, aunque desaparezca la memoria individual, existe una memoria social y cultural. A memoria social, me refiero, sobre todo, a las relaciones con la familia, y a cultural como la literatura y otras representaciones culturales, como la música, sirven para recordar”, destaca.

Vivimos en una sociedad hiperconectada diseñada para no olvidar. “La gente está obsesionada con recordar y recordar es necesario, pero hay tal saturación de información que es imposible recordar tantas cosas. Hay que tener en cuenta que el olvido es parte de la memoria. No podemos recordarlo todo, ya lo dijo Borges en Funes, el memorioso”, señala la profesora.

“La sociedad actual hiperconectada nos hace querer grabarlo (en el sentido amplio de la palabra) todo. Solo hay que ver la abundancia de fotos en las redes sociales, pero eso no es posible. Y, ¿qué ocurre con esas imágenes después?, ¿dónde van? Cada vez se imprimen menos fotografías, ¿significa eso que en el futuro tendremos menos recuerdos? El tema de la amnesia cultural no es baladí. Creo que es necesaria una reflexión profunda sobre el papel del olvido y la memoria en nuestras vidas”, precisa.